Back to Home Page of CD3WD Project or Back to list of CD3WD Publications

Capitulo 8 Mejora de las dietas a base de ma�z

Indice - Precedente - Siguiente

El valor nutritivo del ma�z es muy similar al de otros cereales, siendo algo superior al de la harina de trigo y s�lo ligeramente inferior al del arroz. Estos tres cereales son los que m�s se consumen en el mundo. El problema del ma�z radica en la dieta de la que forma parte, que es muy deficiente en el tipo de alimentos complementarios necesarios para mejorar los elementos nutritivos ingeridos con cantidades relativamente grandes de ma�z. Los consumidores de ma�z tendr�an un mejor estado nutricional si el ma�z que ingieren poseyera los genes de lisina y triptofano del MPC, o si lo consumiesen junto con una cantidad suficiente de alimentos proteicas como legumbres, leche, soja y semillas y hojas de amaranto. En esta secci�n se exponen diversas posibilidades obtenidas como resultado de estudios llevados a cabo con miras a mejorar la calidad nutritiva de las dietas basadas en el ma�z.

Consumo de maiz y legumbres

En todo el mundo, y especialmente en los paises en desarrollo, la dieta se basa normalmente en el consumo de un cereal, por lo general ma�z, sorgo o arroz, y de una legumbre, ya sean frijoles comunes o cualquier otra. Los resultados de muchos estudios han mostrado que estos dos tipos de alimentos fundamentales se complementan nutritivamente entre s�. As�, por ejemplo, se observ� un efecto complementario al alimentar a animales con dietas que suministraban las prote�nas a partir de esos dos componentes -ma�z y frijoles comunes- en diversas proporciones, que variaban del 100 al 0 por ciento de uno y del 0 al 100 por ciento del otro. Cuando cada componente suministraba cerca del 50 por ciento de las prote�nas de la dieta, se obten�a una calidad elevada, superior a la calidad de cada uno de los componentes considerado aisladamente. La causa de ello radica en la composici�n de amino�cidos esenciales de cada componente. Las prote�nas del ma�z son deficientes en lisina y triptofano, pero tienen cantidades considerabales de amino�cidos que contienen azufre (metionina y cistina). Las prote�nas de las legumbres, en cambio, son una fuente relativamente abundante de lisina y triptofano, pero tienen un contenido bajo de amino�cidos azufrados (Bressani y Elias,1974). Mediante estos estadios se lleg� a la conclusi�n de que la mejor manera en que las prote�nas de los frijoles o de las legumbres alimenticias complementan a las prote�nas del ma�z es en una proporci�n de 30 partes de frijoles por 70 partes de ma�z.

Esta complementariedad se halla asimismo entre el ma�z y el caupi, frijol mango, soja y otras legumbres. La respuesta es id�ntica aunque el nivel de prote�nas de la dieta no est� fijado, como en el ejemplo anterior, sino que varia seg�n el contenido proteico de cada componente. Se han obtenido resultados positivos a�adiendo aceite a la dieta en cantidades variables de O a 10 por ciento. Tambi�n es importante notar que la ingesta de alimentos fue mayor al nivel m�ximo de complementaci�n; es decir, tambi�n se observ� una ingesta mayor de energ�a.

Quienes afirman que en la dieta la energ�a es m�s limitante que las prote�nas pasan por alto la gran importancia de la calidad de las prote�nas. Se ha demostrado que el efecto complementario descrito anteriormente tambi�n tiene lugar en los seres humanos. Se examinaron los resultados del balance de nitr�geno en estudios con ni�os alimentados a base de ma�z tratado con cal y frijoles en dos proporciones fijas y ad libitum, seg�n los deseos de los propios ni�os (Figura 6). El balance de nitr�geno en la proporci�n fijada en la 1a fase (76:24) fue interior al de una alimentaci�n en una proporci�n de 60:40 de ma�z/frijoles (2� fase). El balance de nitr�geno mejor� cuando se permiti� a los ni�os elegir, y la elecci�n se aproxim� a 7 partes de ma�z por 3 partes de frijoles, en peso. Igualmente importante es que tambi�n aument� la ingesta total de alimentos. La proporci�n en la ingesta habitual de ma�z y frijoles, seg�n encuestas sobre dietas llevadas a cabo en el decenio de 1960, variaba entre 11:1 y 18:1,por lo que el suplemento que aportaban los frijoles era relativamente peque�o. Datos m�s recientes (Garcia y Urrutia, 1978), relativos a ni�os de tres a�os de edad, daban una proporci�n de 8:4 de ma�z/frijoles, y a�n menor en los ni�os de 6 a 11 meses de edad.

FIGURA 6.Retencion de nitr�geno en ni�ea alimentados con dietas a base de ma�z y frijoles

Las combinaciones de prote�nas de ma�z y frijoles, experimentadas con animales, aunque de valor proteico relativamente elevado, no sirven para tratar a ni�os con malnutrici�n proteica. Adem�s, el aumento detectado por Arroyave et al. ( 1961 ) en los niveles de amino�cidos del plasma tras una alimentaci�n experimental a base de leche fue muy superior, al cabo de un periodo de tratamiento con una combinaci�n de ma�z y frijoles del 1:1, a la respuesta observada cuando se suministraban prote�nas l�cteas tras un tratamiento con leche o con una mezcla vegetal formada por ma�z, harina de semillas de algod�n, levadura rotula minerales (Bressani y Scrimshaw, 1961). Estos autores confirmaron la insuficiencia de la dieta a base de ma�z y frijoles. Del mismo modo, han resultado relativamente bajos los resultados en lo tocante al balance de nitr�geno obtenidos en ni�os alimentados con mezclas de ma�z y frijoles, frente a los alimentados con leche y otras prote�nas vegetales. G�mez et al. (1957) efectuaron experimentos sobre el balance de nitr�geno con ocho ni�os, de uno a cinco a�os de edad, que padec�an desnutrici�n grave cr�nica, a quienes se dio una dieta de frijoles y harina de ma�z. Tanto la absorci�n como la retenci�n de nitr�geno fueron sumamente variables seg�n los ni�os: cuatro registraron un balance de nitr�geno positivo y cuatro negativo. La adici�n de triptofano y lisina a la dieta de ma�z y frijoles mejor� considerablemente la absorci�n y la retenci�n de nitr�geno en cuatro casos. En dichos estudios, no se dio indicaci�n alguna de las cantidades de ma�z y frijoles mezclados, y la ingesta de prote�nas vari� de 1,53 g a 8,50 g al d�a. Frenk (1961) obtuvo asimismo resultados mediocres en ni�os alimentados con ma�z y frijoles. Se consigui� una importante mejora al complementar esa dieta con harina de pescado.

Al igual que otros investigadores, Hansen (1961) comprob� que la leche iniciaba la cura del kwashiorkor sin dificultad; sin embargo una mezcla de dos elementos -66 por ciento de harina de ma�z y 33 por ciento de harina de caup�es-, no inici� la cura en los tres casos tratados con ella. Una mezcla de tres elementos formada en partes iguales por harina de ma�z, germen de ma�z y caupies (Vigna sinensis) logr� una recuperaci�n satisfactoria en el caso que se utiliz�. Har�an falta 238 g de la mezcla de tres componentes en seco y 267 g de la de dos componentes para suministrar los amino�cidos esenciales contenidos en 100 g de leche desnatada. Como las f�rmulas vegetales tambi�n requieren una diluci�n relativamente mayor, resulta dificil suministrarlas en cantidades suficientes para atender las necesidades de prote�nas.

Seg�n Scrimshaw et al. (1961), la gran cantidad de cereales y legumbres requerida para suministrar las prote�nas necesarias era un motivo capital de la falta de �xito de las curas del kwashiorkor intentadas con mezclas de ma�z y frijoles. Hansen et al. (1960) afirmaron que la diferencia de valor biol�gico de las prote�nas ensayadas se reflejaba con claridad en la retenci�n de nitr�geno, que era, por t�rmino medio, de 13 por ciento a 14 por ciento en la leche, 8,8 por ciento en la mezcla de dos elementos y s�lo 5,7 por ciento en la de tres elementos. Llegaron a la conclusi�n de que las mezclas de dos y de tres elementos eran adecuadas para evitar el kwashiorkor despu�s de la recuperaci�n inicial de la enfermedad, pero �nicamente la mezcla de tres elementos tenia prote�nas en concentraci�n y de calidad suficientemente altas para poder utilizarse satisfactoriamente en un tratamiento de dicha enfermedad.

Cabe se�alar que la mezcla de dos elementos, 66 por ciento de harina de ma�z y 33 por ciento de harina de caup�es, no es la mejor combinaci�n de esas dos fuentes de prote�nas. Seg�n Bressani y Scrimshaw (1961), en las mezclas m�s adecuadas de ambos alimentos, el caup� suministra del 50 al 75 por ciento de las prote�nas y el ma�z entre el 50 y el 25 por ciento.

En otros estudios de Hansen et al. (1960) y Brock (1961), se midi�, mediante el balance de nitr�geno, el valor nutritivo del ma�z solo y del ma�z suplementado con lisina y triptofano, con harina de guisantes y harina de pescado, y con harina de guisantes y leche. La retenci�n de nitr�geno aument� considerablemente con cada modalidad de suplemento, pero con ingestas de prote�nas inferiores a 2,5g por kg de peso corporal por d�a era notablemente menor con el suplemento de lisina y triptofano o el de harina de guisantes que con una dieta a base de leche. Estas diferencias desaparecieron con una ingesta mayor de prote�nas. La mezcla de ma�z y guisantes suplementada con un 12 por ciento de leche o un 10 por ciento de harina de pescado produjo retenciones de nitr�geno comparables a las de una dieta de leche a todos los niveles de ingesta de prote�nas. La variabilidad de esos resultados obtenidos con prote�nas de frijoles y otras legumbres puede deberse al tipo de legumbre empleado, a deficiencias de amino�cidos o a alg�n otro factor desconocido. Deber�an investigarse m�s a fondo estos resultados, pues las semillas de leguminosas ofrecen grandes posibilidades de contribuir a resolver los problemas de nutrici�n del mundo.

Baptist y De Mel ( 1955) obtuvieron una respuesta muy satisfactoria con 25 ni�os ceilandeses, de uno a seis a�os de edad, a los que suministraron una dieta mixta de tres cereales y cuatro legumbres, suplementada con leche desnatada. Por su parte, Navarrete y Bressani ( 1981 ) estudiaron el balance de nitr�geno en adultos y determinaron que una dieta a base de frijoles produc�a un equilibrio de nitr�geno con una ingesta de 114 mg N por kg por dia; sin embargo, una mezcla de ma�z y frijoles en proporci�n de 87:13 producta un equilibrio de nitr�geno con una ingesta de 98 mg de N por kg por dia.

Todos estos estudios indican que aunque se mejore el valor nutritivo de las prote�nas del ma�z a�adiendo frijoles, su calidad sigue siendo insuficiente para alimentar a ni�os de corta edad y a ni�os en edad preescolar, como se demostr� cuando tambi�n se investigaron suplementos de prote�nas de alta calidad a las dietas a base de ma�z y frijoles. El volumen, que limita la ingesta posible, y la calidad nutritiva son dos factores de importancia en las mezclas o dietas a base de ma�z y frijoles.

Nutrientes limitantes de la dieta a base de maiz y frijoles

Amino�cidos

Se ha demostrado que si se a�ade 0,3 por ciento de L-lisina HCI y 0,10 por ciento de DL-triptofano a una dieta de 90 por ciento de ma�z y 10 por ciento de frijoles, se obtiene un aumento considerable del peso y una mejora de la calidad prote�nica, lo cual no sucede al a�adir tambi�n metionina (v�ase el Cuadro 42). La importancia de la calidad de las prote�nas en las dietas basadas en ma�z y frijoles se observ� al a�adir metionina a las mezclas de estos dos alimentos. Los resultados confirmaron la limitaci�n de este amino�cido en los frijoles, pues se observ� una respuesta al incluir m�s frijoles en la dieta. De igual modo, esas dietas a base de ma�z y frijoles con metionina hicieron que los sujetos consumiesen mayores cantidades de alimentos o de energ�a, lo que demostr� el valor de la calidad de las prote�nas para estimular la ingesta alimentaria (Contreras, El�as y Bressani, 1980; 1981). Los resultados obtenidos demostraron tambi�n que, incluso con la combinaci�n m�s adecuada -es decir, una proporci�n de 7:3 de ma�z: frijoles-, la dieta sigue siendo de calidad insuficiente para alimentar a ni�os de corta edad, y lo es a�n m�s si la proporci�n de frijoles es inferior.

CUADRO 42
Efecto de la adici�n de lisina y triptofano al ma�z o de metionina a los frijoles sobre el valor nutritivo de una dieta a base de ma�z (72,4%) y frijoles (8,1%) [ensayo con ratas j�venes]

Tratamiento Aumento med�o de peso (g/ 28 dias) PER
Ma�z Frijoles 69 2,11
Ma�z + lisina+ triptofano Frijoles 103 2,64
Ma�z Frijoles + metionina 66 1,93
Ma�z + lisina + triptofano Frijoles + metionina 108 2,69

Nota: Peso promedio inicial 44g. Aminoacidos empleados: 0,3 por ciento L -lasina HCI: 0,1 por ciento DL-triptofano; 0,3 por ciento, DL-metionina.
Fuente: Gomez-Brenez, El�as y Bressani, 1972.

Vitaminas y minerales

Una dieta de ma�z y frijoles en proporci�n de 7:3 responde a la adici�n, por si sola, de una mezcla completa de vitamina B y elementos liposolubles y m�s a�n a un suplemento completo de minerales, pero no a las calor�as ni a la lisina y el triptofano. Los mejores resultados a base de combinaciones dobles son los que se han obtenido a�adiendo minerales y amino�cidos, minerales y vitaminas, minerales y calor�as, vitaminas y amino�cidos y vitaminas y calor�as. La adici�n de calor�as y amino�cidos no mejora significativamente ni el aumento de peso de los sujetos ni el PER de la dieta. En cuanto a las combinaciones triples, se necesita una ingesta suficiente de vitaminas y minerales para obtener un efecto de los amino�cidos, dado que los animales alimentados a base de dietas enriquecidas con amino�cidos experimentan probablemente una deficiencia de vitaminas y minerales. Aunque esto sea evidente, lo normal es que en la pr�ctica no se tenga en cuenta.

Se observ� que los animales a los que se suministraba una dieta enriquecida con amino�cidos desarrollaban carencias de vitaminas y minerales, y muchos de ellos mor�an. hecho que se atribuy� a una disminuci�n de esos nutrientes ocasionada por el efecto catal�tico de la mejora de la calidad prote�nica sobre el potencial del animal para responder a este estimulo.

El suministro de m�s calor�as en la dieta ocasion� una ligera disminuci�n de la calidad de �sta, lo que indica que la adici�n de calor�as redujo la ingesta de prote�nas, lo cual a su vez disminuy� su calidad al impulsar una deficiencia de amino�cidos esenciales en la mezcla de ma�z y frijoles. Contreras, Ellas y Bressani (1980, 1981) obtuvieron resultados similares utilizando cr�as de ratas en fase de crecimiento y cerdos alimentados con una mezcla de ma�z y frijoles en una proporci�n de 87:13 y de 70:30. Estos autores confirmaron los resultados obtenidos anteriormente e indicaron que una de las principales limitaciones de las dietas basadas en ma�z y frijoles era su volumen, que no permit�a ingestas mayores. En el Cuadro 43 se resumen los resultados de algunas de estas dietas suplementadas suministradas a ratas.

Para saber si un aumento del contenido de prote�nas de la dieta debido al aumento de las prote�nas del ma�z y los frijoles incrementar�a el rendimiento de los animales, se han llevado a cabo diversos experimentos, los cuales han mostrado que la utilizaci�n en la dieta a base de ma�z y frijoles de un ma�z que tenga 13 por ciento de prote�nas, en lugar de s�lo 8,3 por ciento, produce un cierto aumento de peso y un mayor aprovechamiento de las prote�nas, pese a la disminuci�n de �stas que revelan las cifras del PER y del valor relativo del nitr�geno. Era un resultado que cab�a esperar, pues el grado de aprovechamiento de las prote�nas depende de su cantidad y calidad. Cuando se suplementaron las dos muestras de ma�z (con contenido bajo y elevado de prote�nas) de esa dieta de ma�z y frijoles con lisina y triptofano, mejor� el aumento de peso y el contenido de prote�nas utilizables, que resultaron superiores a los de la dieta a base de ma�z con elevado contenido de prote�nas. Tambi�n se produjeron aumentos de peso y de prote�nas aprovechables en comparaci�n con la dieta basal al aumentar los frijoles de la dieta del 10 por ciento al 20 por ciento, pero fueron menores que con las respectivas dietas suplementadas con amin�cidos. Se interpretaron estos datos en el sentido de que las dietas de ma�z y frijoles en una proporci�n de 90:10 resultan limitantes, en primer lugar, por lo que se refiere a la calidad prote�nica y, en menor medida, en lo tocante a la cantidad de prote�nas (G�mez-Brenes, El�as y Bressani, 1972; El�as y Bressani, 1971; Bressani, El�as y De Espa�a, 1981 ) Dicha interpretaci�n coincide con la de Arroyave ( 1974), quien se�al� que para obtener una retenci�n adecuada de nitr�geno de una dieta de ma�z y frijoles similar a la consistente en 1,27 g de prote�nas l�cteas por kg de peso corporal por d�a, en ni�os de uno a dos a�os de edad, eran necesarios 1,7 g de prote�na por kg por d�a. Estos resultados muestran que las prote�nas del ma�z com�n de la dieta mejoran si se le a�aden lisina y triptofano

CUADRO 43
Valor nutritivo de una dieta de ma�z y frijoles (90:10) suplementada con vitaminas, minerales, calor�as y amino�cidos

Suplementado Aumento medio de peso (g/28 dias) PER
Ninguno (dieta basal) 26 � 2,3 1,11 � 0,07
+ Mezcla de vitaminas 49 � 4,0 1,55 � 0,06
+ Mezcla de minerales 65 � 4,3 1,94 � 0,06
+ Calor�as (5% de aceite) 23 � 1,2 0,95 � 0,05
+ Amino�cidos 26 � 2,5 1,13 � 0,08

aLisina (o'] por ciento); DL -triptofano (0, 10 por ciento).
Fuente: Bressani. 1990.

Mejora de la dieta a base de maiz y legumbres

Suplementos de origen animal

Diversos experimentos con animales han demostrado que la metionina es el amino�cido limitante de las dietas que contienen m�s de 30 partes de frijoles, en tanto que en las que contienen m�s de 70 partes de ma�z el factor limitante es la lisina. La dieta que proporciona la calidad m�s elevada presenta deficiencias de ambos amino�cidos (Bressani, Valiente y Tejada, 1962). Al mismo tiempo, esas dietas tienen un bajo contenido total de prote�nas. As� pares' para mejorar la calidad de las mezclas de ma�z y frijoles, es menester a�adir fuentes de prote�nas ricas en ambos amino�cidos. De los estudios realizados con animales alimentados con dietas a base de ma�z y frijoles y diversas fuentes de prote�nas animales, como pollo o carne de bovino' se desprende que si se a�ade de 20 a 30 por ciento de prote�nas de origen animal mejora considerablemente su valor nutritivo (Bressani 1987). En experimentos llevados a cabo por otros investigadores se aliment� ad libitum a animales con 1 2 3 y 4 g de leche en calidad de suplemento diario de una dieta de ma�z y frijoles. Los resultados demostraron que bastaban aproximadamente de I a 2 g por d�a a�adidos a una ingesta de dieta basal de 15 g por d�a para aumentar la calidad nutritiva de la dieta considerada desde la perspectiva de la calidad de las prote�nas. En dichos estudios se constat� que un 12 por ciento de leche era el m�nimo necesario para producir una mejora relativamente elevada de la calidad de la dieta de ma�z y frijoles. Adem�s el efecto de ese suplemento era m�s intenso si se adicionaba diariamente. Murillo Cabezas y Bressani ( 1974) quienes experimentaron con cachorros de perro hallaron que un 20 por ciento de leche era el complemento m�nimo necesario para obtener el balance de nitr�geno m�s elevado con una dieta a base de ma�z y frijoles. No se obtuvo ese resultado con la dieta base de ma�z y frijoles suplementada con lisina metionina y triptofano tal como se encuentran en las proteinas l�cteas. Tor�n y Viteri (1981) y Tor�n et al. (1984) demostraron mediante estudios de metabolismo realizados con nidos alimentados con una dieta de frijoles y ma�z en una proporci�n ponderal de 15:85 con un 18 por ciento de prote�nas animales (leche) que se obten�an respuestas biol�gicas positivas y constantes. Dichos autores llegaron a la conclusi�n de que las ingestas de prote�nas a partir de la dieta empleada en el estudio eran adecuadas si las ingestas de energ�a correspond�an a las estimaciones de las necesidades de energ�a.

El MPC

La sustituci�n del ma�z com�n por el MPC es otra opci�n que puede mejorar la calidad de las dietas a base de ma�z y frijoles. Los resultados obtenidos alimentando animales con mezclas de MPC y frijoles mostraron que al igual que con el ma�z com�n el suplemento �ptimo se alcanza con una dieta cuya proporci�n de prote�nas sea aproximadamente 50:50 equivalente a 70:30 de maiz/frijoles en peso (Bressani y El�as 1969). Sin embargo hay que se�alar dos diferencias: la primera es que tanto el aumento de peso de los animales como la calidad prote�nica fueron mayores en las mezclas de MPC y frijoles que en las de ma�z com�n y frijoles. La segunda, quiz� m�s importante a�n, es que el aumento de peso y la calidad prote�nica de las mezclas que ten�an m�s de 70 partes de ma�z no se diferenciaban de los valores que arrojaba la mezcla mejor esto es, una dieta de 70:30. De igual modo, la ingesta de la dieta durante un periodo experimental de 28 d�as aument� de 224 a 388 g por animal en el punto m�ximo, y permaneci� constante en todas las dem�s dietas con niveles m�s elevados de MPC en la mezcla.

En otra serie de estudios, se evalu� la calidad prote�nica del MPC como componente de una dieta a base de ma�z y frijoles, con 82,8 por ciento de ma�z y 10,5 por ciento de frijoles cocidos, en perros adultos y cachorros alimentados a dos niveles de prote�nas (Bressani y Elias, 1972; Murillo, Cabezas y Bressani, 1974). El efecto del MPC fue comparado con dietas similares compuestas de ma�z com�n y frijoles, y ma�z com�n suplementado con lisina y triptofano y frijoles. Los datos correspondientes al balance de nitr�geno mostraron que la retenci�n de �ste de los cachorros o perros adultos alimentados con dietas a base de MPC y frijoles eran tan o m�s elevada que la de los que hab�an sido alimentados con ma�z com�n suplementado con lisina y triptofano, y en ambos casos much�simo m�s elevada que la de los que hab�an sido alimentados s�lo con ma�z y frijoles.

Estos estudios, as� como los efectuados con lechones, indican tambi�n que las dietas de ma�z y frijoles son voluminosas, lo que limita la cantidad que se puede ingerir para atender plenamente las necesidades nutritivas (Contreras, El�as y Bressani, 1980, 1981).

Mezclas de alimentos de elevada calidad

En muchos paises en desarrollo se han desplegado por largo tiempo grandes esfuerzos para idear mezclas alimenticias de calidad elevada que suministren los nutrientes, sobre todo prote�nas, que se obtienen de los productos alimenticios de origen animal. La mayor�a de esos alimentos tienen un contenido relativamente elevado de prote�nas, con una buena composici�n de amino�cidos que en alguna medida puede corregir la deficiencia de �stos y de otros elementos nutritivos de las dietas de ma�z y frijoles, a condici�n de que se consuman en cantidad suficiente. Los estudios efectuados han mostrado que este efecto de complemento se produce realmente. Se aliment� a cr�as de animales con una dieta basal de cerca de 85 por ciento de ma�z tratado con cal y 15 por ciento de frijoles negros cocidos. Se suplement� dicha dieta debidamente con minerales, vitaminas y energ�a. Se aliment� a grupos de animales diariamente con I, 2, 3 y 4 g de alimentos con elevado contenido de prote�nas, a base de ma�z, saja y leche desnatada. Los resultados obtenidos demostraban que esos niveles, sobre todo el m�s elevado, suplementaban con eficacia la dieta basal, como se pod�a deducir del aumento de peso, del aprovechamiento de las prote�nas y de los par�metros bioqu�micos (De Souza, El�as y Bressani, 1970).

Todas estas dietas -suplementadas con alimentos de origen animal o con alimentos de calidad elevada- resultan eficaces porque suministran los nutrientes de que a�n carecen las dietas basadas �nicamente en ma�z y frijoles. As� pues, cualquier alimento de origen animal o vegetal, por ejemplo la soja y las hortalizas de hoja, tambi�n mejorar� la calidad de esas dietas.

Hortalizas

Del estudio de las dietas a base de ma�z y frijoles se desprende que presentan carencias no s�lo en lo que se refiere a la calidad prote�nica sino tambi�n con respecto a otros elementos nutritivos. Se ha descrito ya las consecuencias que tiene la adici�n de vitaminas y minerales, juntos o por separado, a dietas de ese tipo. Se han realizado otros experimentos en los que se ha suplementado la dieta basal de ma�z y frijoles con peque�as cantidades de hortalizas de hoja, como amaranto, espinacas y chipil�n (crotalaria). Estas hortalizas no s�lo suministran los amino�cidos esenciales y las prote�nas, sino tambi�n vitaminas y carotenos que satisfacen en cierta medida las necesidades de vitamina A del animal.

Se han estudiado diversos vegetales para complementar la dieta de ma�z y frijoles y en el Cuadro 44 se exponen algunos resultados. Se experimentaron dos conjuntos de dietas, uno con la adici�n de vitaminas y otro sin ellas. Se a�adi� un 5 por ciento del peso en seco. Todas las hortalizas, fuera cual fuera el conjunto de dietas estudiado, mejoraron el peso y aumentaron la ingesta de la dieta. Tambi�n el aprovechamiento de las prote�nas en las dietas a base de ma�z y frijoles m�s hortalizas fue superior a la de testigo, y el valor de aprovechamiento m�ximo se obtuvo con las hortalizas de hoja. Esto muestra claramente que se puede mejorar el valor nutritivo de las dietas de ma�z y frijoles en una proporci�n de 87:13 suministrando vitaminas, peque�as cantidades de prote�nas y amino�cidos esenciales.

CUADRO 44
Efectos de diversas hortalizas en la mejora del valor nutritivo de las dietas a base de ma�z com�n y frijoles (proporci�n 87:13)

Hortaliza a�adida Sin vitaminas Con vitaminas
Aumento medio de peso (g/28 dias) Ingesta de alimentos (g) PER Valor relativo del N Proteinas aprove- chables (%) Aumento medio, de peso (g/28 d�as) Ingesta de alimentos (g) PER Valor relativo del N Prote�nas aprove chables (%)
Papas 42 274 1,49 59,6 5,6 68 357 2,08 83,2 7,6
Zanahorias 50 287 1,83 73,2 6,9 65 349 2,04 81,6 7,4
Guisantes 52 311 1,66 66,4 6,7 80 370 2,28 91,2 8,7
Frijoles verdes 55 313 1,75 70,0 7,1 79 378 2,15 86,0 8,3
Espinacas 56 282 1,82 72,8 7,9 103 417 2,36 94.4 9,9
Amaranto 67 327 1,96 78,4 8,2 100 420 2,32 92,8 9,5
Crotalaria 63 313 1,92 76,8 8,1 92 329 2,28 91,2 9,7
Ninguna 37 268 1,48 50,2 5,4 58 337 1,84 73,6 6,8

Indice - Precedente - Siguiente