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P�rdidas de productos

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Como puede verse, son m�ltiples los gastos de todo tipo que pueden hacer que el transporte del producto agr�cola resulte sumamente costoso. Este transporte es, en muchos casos, el factor m�s importante de los costos de comercializaci�n, y por consiguiente, es esencial que se calcule correctamente. Los posibles errores podr�an resultar caros, como en el caso, por ejemplo, de que la cooperativa local decida comprar un cami�n para competir con los comerciantes: si el costo de la explotaci�n del cami�n se subestima, o se sobreestima la cantidad de productos que puede transportar, ello se podr�a traducir en una importante p�rdida.

Si un comerciante compra un kilogramo de un producto agr�cola a un agricultor, �qu� es lo que quedar� realmente de ese kilogramo cuando vaya a venderlo? y �a qu� precio medio lo vender�? Las p�rdidas que sufren los productos despu�s de cosechados, especialmente los productos frescos, pueden ser considerables, tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo (y podr�n afectar al precio de venta).

Estas p�rdidas son debidas a m�ltiples y diversas causas, que no podr�n ser consideradas en detalle en esta publicaci�n. Una de las principales es, a menudo, el hecho de que el agricultor produce m�s de lo que los comerciantes quieren comprar, o que los comerciantes compran m�s de lo que pueden vender a los consumidores. Cuando se produce una sobreabundancia, las p�rdidas f�sicas pueden ser elevadas y tanto los agricultores como los comerciantes, o ambos, tendr�n que vender con p�rdida.

En la explotaci�n agr�cola, las malas t�cnicas de recolecci�n y las manipulaciones defectuosas (aplastamientos, exposici�n al sol) pueden causar da�os considerables a los productos agr�colas incluso antes de que se hayan vendido al comerciante.

La situaci�n puede empeorar si, tanto el comerciante como sus empleados, han manipulado los productos defectuosamente. Cuando los camioneros son pagados por pieza, tanto los agricultores como los comerciantes tratan de comprimir al m�ximo los productos dentro de los envases, lo cual puede conducir a una falsa econom�a, ya que las p�rdidas resultantes del da�o causado podr�an ser superiores a los ahorros en el costo del transporte. Los productos pueden sufrir da�os durante su recorrido, debidos al movimiento constante en las carreteras con baches, a la exposici�n al sol en la parte superior de un autob�s, o a las elevadas temperaturas dentro de un cami�n o de otro veh�culo (si un cami�n se aver�a y tiene que permanecer estacionado al lado de la carretera dos o tres d�as, podr�a perderse todo el envio). Los retrasos y la mala manipulaci�n en los mercados de venta al por mayor podr�an empeorar las cosas. Algunas veces, por ejemplo, productos que han sido bien envasados por el agricultor, o por el comerciante, son sencillamente arrojados y amontonados en el suelo de los locales de los mayoristas, caus�ndoles as� m�s da�os y aplastamientos.

En todas las fases de la cadena de comercializaci�n siempre se desecha alg�n producto. Esto puede preverse, como en el caso de las hojas de coles consideradas anteriormente, pero es debido casi siempre a las p�rdidas causadas por una mala manipulaci�n. En todas las etapas de la cadena de comercializaci�n hay que proceder a una selecci�n, para separar los productos da�ados de los sanos.

Aunque no se desechen, los productos pueden sufrir p�rdidas de peso. Casi todos los cultivos pierden peso durante su recorrido y almacenamiento a consecuencia de la p�rdida de humedad, lo que no significa forzosamente un da�o. Los cereales, por ejemplo, se almacenan mejor cuando est�n secos, pero ello significa que un kilogramo del producto que se ha comprado al agricultor no equivale al kilogramo que el comerciante vende al consumidor.

Por consiguiente, hay que tratar de calcular las p�rdidas, lo cual no ser� f�cil, a menos que se puedan vigilar los env�os durante todo su recorrido por la cadena de comercializaci�n. Las p�rdidas variar�n tambi�n seg�n la temporada; las frutas de mala calidad, que no puedan venderse cuando los precios son bajos, por haber sobreabundancia, podr�n venderse mejor en los per�odos de escasez. Casi todos los ministerios de agricultura hacen evaluaciones de las p�rdidas, que pueden servir como punto de partida para las estimaciones. Hay, sin embargo, tendencia, con frecuencia, a exagerar las p�rdidas, por lo que las cifras officiales deben tratarse con precauci�n.

La mejor forma de tratar las p�rdidas es la de comparar la cantidad finalmente vendida con la que se ha comprado al agricultor. El c�lculo resultante es el m�s preciso, y significa tambi�n que los gastos de envasado, transporte, manipulaci�n y almacenamiento del producto finalmente vendido se han tenido en cuenta. En el Recuadro 3 se ofrece un ejemplo de este c�lculo, junto con el m�todo de c�lculo m�s usual aunque equivocado.

Recuadro 3
C�mo se calculan las p�rdidas de productos

Supongamos que el comerciante ha comprado al agricultor 1 kg de tomates, y que se admite un porcentaje de p�rdidas del 10 por ciento, o sea que lo que se vende al consumidor queda reducido a 900 gramos (0,9 kg). El comerciante compra tomates al agricultor a raz�n de 5 d�lares el kilogramo, y el costo de la cornercializaci�n es de 2 d�lares el kilogramo por cada tomate comprado. El precio de venta de tos tomates es de 8 d�lares el kilogramo.

El costo ser� entonces:

1 kg comprado a 5 d�lares el kg = 5,00 d�lares
1 kg empaquetado y transportado a 2 d�lares el kg = 2,00 d�lares

Costo total = 7,00 d�lares
Ingresos por ventas, 8 d�lares x 0,9 kg = 7,20 d�lares
El margen que queda al comerciante es = 0,20 d�lares

A continuaci�n se da un ejemplo del m�todo de c�lculo m�s usual, pero equivocado.

1 kg comprado a 5 d�lares el kg = 5,00 d�lares
1 kg empaquetado y transportado a 2 d�lares el kg = 2,00 d�lares
10 por ciento de p�rdidas o sea 5 d�lares x 0,1 = 0,50 d�lares

Costo total = 7,50 d�lare
Ingresos por ventas, o sea 8 d�lares x 1 kg = 8,00 d�lares
El margen que queda al comerciante es de = 0,50 d�lares

Este segundo c�lculo es claramente err�neo, porque se ve c�mo el comerciante est� obteniendo un ingreso de un producto que ya se ha �perdido�.

Nota: Volveremos a exponer el m�todo correcto en el Capitulo 9, donde se da un ejemplo de c�mo se calculan los costos de comercializaci�n.

Las p�rdidas pueden ser tanto de cantidad como de calidad. Estas �ltimas se ponen de manifiesto cuando el comerciante tiene que vender parte de la consignaci�n a un precio inferior al resto. Esto podr�a haber ocurrido porque alg�n producto ha sufrido da�os durante el recorrido, o porque se ha deteriorado durante el per�odo de venta, o bien porque el comerciante piensa que se estropear� antes de que se le ofrezca otra ocasi�n de venta. En muchos paises, las frutas y hortalizas deteriorables se venden los s�bados por la tarde a precios inferiores, porque los mercados est�n cerrados los domingos, y esos productos no podr�n venderse el lunes por la ma�ana, ya que no podr�n competir con los productos frescos.

Al calcular el precio al que el comerciante vende el producto, que ha comprado probablemente al agricultor a un precio fijo por kilogramo, hay que tener en cuenta el hecho de que no todo el envio se vende al mismo precio, no s�lo por las variaciones en el precio debidas a la diferencia de calidad, sino porque los precios variar�n tambi�n con arreglo a la oferta y demanda del mercado. Por consiguiente, para calcular el precio medio de venta del comerciante, habr� que calcular un precio medio ponderado. En el Recuadro 4 se da un ejemplo de este c�lculo.

Los ingresos obtenidos por el comerciante que se indican en el Recuadro 4 son muy distintos de lo que hubi�ramos visto si lo hubi�semos acompa�ado al mercado y anotado el precio de su primera venta, que habr�a sido probablemente de dos d�lares el kilogramo.

Recuadro 4
C�mo se calcula el precio medio de venta ponderado

Pongamos, como ejemplo, el caso de un envio de 100 kg de tomates en la forma siguiente:

50 kg vendidos a 2,00 d�lares = 100 d�lares
20 kg vendidos a 1,40 d�lares = 28 d�lares
20 kg vendidos a 1,00 d�lar = 20 d�lares
5 kg vendidos a 0,40 d�lares = 2 d�lares
(No han podido venderse 5 kg)

Ingreso total = 150 d�lares

El precio medio de venta por kilogramo ser� entonces:

150 d�lares � 100 kg = 1,50 d�lares


Costos de almacenamiento

La finalidad del almacenamiento es prolongar la duraci�n de un producto agr�cola hasta que llega al consumidor. En el caso de los productos alimenticios b�sicos, el almacenamiento a largo plazo es, naturalmente, indispensable. Aunque el periodo de recolecci�n podr�a durar s�lo pocos meses, el producto b�sico tiene que consumirse durante todo el a�o. Del almacenamiento puede encargarse tanto el agricultor como el comerciante (o la junta de comercializaci�n) o el consumidor. Si se trata de productos m�s deteriorables, el almacenamiento puede servir para prolongar lo que con mucha frecuencia es un periodo de duraci�n muy breve. No obstante, es s�lo viable cuando el producto puede venderse despu�s de almacenado a un precio mayor que el que ten�a al depositarlo en el almac�n, con una diferencia que cubra totalmente los gastos de almacenamiento, y que ofrezca adem�s un incentivo que compense el riesgo de una posible p�rdida.

Los gastos de almacenamiento pueden clasificarse en cuatro categor�as:

- Gastos relacionados con la explotaci�n f�sica de los almacenes, es decir, el costo real por kilogramo que habr� que pagar para depositar el producto en el almac�n o en el frigor�fico. Estos gastos se componen de factores tales como la depreciaci�n de los locales, los costos de seguridad, de electricidad, y de manteni miento, as� como de otros servicios;

- los costos relacionados con el mantenimiento de la calidad del producto mientras est� almacenado, como por ejemplo, el de los productos qu�micos;

- los gastos relacionados con las p�rdidas de calidad y de cantidad mientras el producto permanece almacenado;

- el dinero que cuesta al propietario mantener el producto agr�cola en el almac�n.

De los gastos de almacenamiento, el m�s importante es el aprovechamiento de su capacidad. Cuando un almac�n es utilizado con frecuencia, y se aprovecha plenamente su capacidad, el costo por unidad almacenada ser� bajo, mientras que si permanece vacio durante mucho tiempo, los gastos ser�n elevados.

Cuando se utilicen instalaciones comerciales de almacenamiento, ser� relativamente f�cil calcular los gastos que tendr� que sufragar el comerciante, ya que se le facturar�n a raz�n de kilogramo/d�a, caja/semana o toneladalmes. Se podr� calcular el costo por kilogramo durante el periodo que el producto agr�cola permanece en el almac�n. Cuando el comerciante alquile un almac�n completo y meta 0 saque el producto, habr� que tener una idea del n�mero medio de contenedores/kilogramos que permanecen en el almac�n durante el periodo de alquiler. En el Recuadro 5 se da un ejemplo de este c�lculo.

El producto, mientras est� almacenado, suele sufrir p�rdidas cuantitativas. Estas p�rdidas pueden preverse (por ejemplo, en el caso de cereales que se dejan secar para almacenarlos mejor) o ser accidentales, debidas a un mal almacenamiento. Trat�ndose de productos agr�colas frescos, es casi inevitable que sufran alguna p�rdida cuantitativa, por muy bien que se hayan almacenado. Las p�rdidas f�sicas durante el almacenamiento tienen que ser consideradas como gastos, en la forma indicada en el Capitulo 5. Las p�rdidas de calidad son tambi�n inevitables y, para el comerciante, se reflejan en sus precios de venta o de compra. Como se indica en el Capitulo 5, es importante poder calcular con precisi�n el precio medio ponderado a que se vender� finalmente el producto agr�cola.

Recuadro 5
C�mo se calculan los costos de almacenamiento

Supongamos que se alquila un almac�n durante 120 dilas al a�o, por un costo total de 600 d�lares con un contenido medio ponderado de 250 sacos de papas.

El costo del almacenamiento ser� entonces:

600 d�lares � 120 d�as = 5,00 d�lares al d�a
5 d�lares � 250 sacos = 0,02 d�lares por saco/al d�a

Se podr�a no tener en cuenta el hecho de que la permanencia en el almac�n de un producto agr�cola supone un gasto de dinero para el comerciante; pero procediendo as�, se dar�a una idea totalmente inexacta del costo de comercializaci�n. En el Recuadro 6 se da un ejemplo de c�lculo realista del costo de almacenamiento, incluyendo gastos adicionales, como los intereses bancarios. En este ejemplo se supone que no ha habido p�rdidas. No obstante, durante un periodo de almacenamiento de cuatro meses se producir�n ciertamente algunas p�rdidas, que tendr�n que incluirse en los c�lculos.

Recuadro 6
C�mo se calculan los costos de almacenamiento en funci�n del tiempo

Supongamos que un comerciante compra papas al precio de 10 d�lares por saco, y que las deja almacenadas durante cuatro meses. Para ello ha tenido que recibir un pr�stamo de dinero, con un inter�s del 12 por ciento al a�o.

El costo de los intereses bancarios ser� entonces:

10 d�lares x 0,04 (12 por ciento p.a. durante 4 meses) = 0,40 d�lares por saco

El c�lculo realista del costo por saco del almacenamiento ser� entonces:

Precio del almacenamiento durante 120 d�as a 0,02 d�lares al d�a = 2,40 d�lares
Inter�s de 0,40 d�lares por saco = 0,40 d�lares

Costo total por saco = 2,80 d�lares


Costos de elaboraci�n

Es evidente que la elaboraci�n de un producto agr�cola conlleva los gastos relativos al funcionamiento de las instalaciones de elaboraci�n. Al calcular los costos de comercializaci�n habr�, sin embargo, que tener en cuenta otros dos importantes aspectos de tales costos. En primer lugar, como sucedi� con las p�rdidas de productos, un kilogramo de un producto agr�cola comprado al agricultor no puede compararse con el kilogramo de producto elaborado que se vende al consumidor. Lo que habr� que preguntarse ser�, pues, �qu� cantidad quedar�, para la venta al consumidor, del kilogramo que se ha comprado al agricultor? En segundo lugar, podr� haber un subproducto resultante del proceso de transformaci�n, y este subproducto podr� venderse en muchos casos. Por consiguiente, habr� que incluir en los c�lculos el valor de tal subproducto.

En los productos alimenticios que se venden en los supermercados despu�s de haber sido sometidos a una elaboraci�n muy compleja (como, por ejemplo, los alimentos listos para el consumo), el costo que corresponde al alimento puede ser una proporci�n muy peque�a del precio de venta al por menor, a veces menos del 10 por ciento: los gastos de transformaci�n, envasado, y otros, absorben el resto de los costos de comercializaci�n. En esta gu�a centraremos la atenci�n, no obstante, en los costos de elaboraci�n primaria.

Algunos ejemplos de esta elaboraci�n primaria son:

- arroz c�scara en harina de arroz (con un porcentaje de conversi�n del 65-70 por ciento, con salvado como subproducto);

- ma�z en harina de ma�z (porcentaje de conversi�n del 65-85 por ciento, dependiendo de la calidad de la harina, con salvado como subproducto);

- t� verde en t� negro (porcentaje de conversi�n del 2832 por ciento, sin ning�n subproducto);

- algod�n en algod�n en rama (porcentaje de conversi�n del 30-35 por ciento, con semilla de algod�n como subproducto)

- bayas de caf� en granos de caf� verde (porcentaje de conversi�n del 18 por ciento aproximadamente, sin ning�n subproducto);

- copra en aceite de coco (porcentaje de conversi�n del 60-65 por ciento, con torta de copra como subproducto);

- semillas de soja en aceite (porcentaje de conversi�n del 18 por ciento aproximadamente, con un subproducto de harina de soja);

- palma aceitera en aceite de palma (porcentaje de conversi�n del 18-24 por ciento, con pepitas de palma y tortas de palma aceitera como subproductos).

Para calcular los costos de elaboraci�n hay que conocer el porcentaje de conversi�n, la cantidad y valor de los subproductos, y el costo de las operaciones de elaboraci�n. En el Recuadro 7 se da un ejemplo de este c�lculo.

Recuadro 7
C�mo se calculan los costos de elaboraci�n

Supongamos que en una operaci�n de molienda de arroz c�scara el porcentaje de conversi�n es del 70 por ciento (0,7), y que se han obtenido subproductos vendibles que equivalen al 25 por ciento del peso de dicho arroz. Los gastos de elaboraci�n se han calculado en 0,20 d�lares por kilogramo de arroz c�scara, tomando como base el costo total anual de las operaciones de molienda dividido por el n�mero de kilogramos de arroz elaborado. El precio de compra del arroz c�scara fue de 1,50 d�lares por kilogramo, y el valor de los subproductos es de 0,50 d�lares por kilogramo.

El costo de elaboraci�n por kilogramo de arroz c�scara ser� entonces:

Un kilogramo de arroz c�scara comprado = 1,50 d�lares
Costo de la elaboraci�n, es decir 1 kg x 0,20 d�lares = 0,20 d�lares

Costo total = 1,70 d�lares

Menos lo obtenido con la venta de los subproductos,
1 kg x 0,25 x 0,50 d�lares = 0,12 d�lares

El precio de venta compensatorio por kilogramo de arroz c�scara ser� = 1,58 d�lares

Por consiguiente, el precio de venta compensatorio del kilogramo de arroz molido ser�:

1,58 d�lares � 0,7 = 2,25 d�lares


Costos del dinero invertido

Es evidente que no siempre se podr� obtener una informaci�n fidedigna de los gastos de los propietarios de los molinos de arroz, entre los cuales figurar�n no s�lo el costo del combustible, de la reparaci�n y del mantenimiento sino tambi�n el de la mano de obra, de los capitales invertidos en la f�brica y en sus locales, y el costo de oportunidad del propietario. El c�lculo del costo total, tomando como base todos estos diferentes gastos, no podr� hacerlo de manera realista un extensionista. No obstante, quiz�s pueda obtener informaci�n sobre el costo de las operaciones de molienda. Los ministerios de agricultura tal vez dispongan de presupuestos modelo para las f�bricas seg�n su volumen, como tambi�n los bancos que prestan dinero a sus propietarios. Estos presupuestos pueden modificarse seg�n las circunstancias y el rendimiento de cada f�brica.

Ya hemos sugerido que uno de los principales factores de los costos de comercializaci�n es el costo del dinero invertido. Este podr� variar de un pa�s a otro, seg�n la cuant�a de los intereses bancarios. Se compondr� de:

- el costo del dinero necesario para comprar el producto agr�cola y para mantenerlo en almac�n. Muchos peque�os comerciantes compran el producto, lo venden y con el dinero obtenido compran m�s productos, de forma que el fondo de operaciones que necesitan es limitado. En cambio, los comerciantes que compran los productos y los almacenan durante largos per�odos necesitar�n un fondo de operaciones m�s cuantioso. En algunos paises, los comerciantes compran la cosecha por adelantado al agricultor, es decir compran el �terreno� o el ��rbol�. Por consiguiente, tendr�n que financiar lo que han comprado durante per�odos todav�a m�s largos y, por consiguiente, el costo de su comercializaci�n ser� mayor;

- el costo del almac�n o del cami�n que haya podido comprar el comerciante;
- el costo de otros edificios o equipos, como los locales de officina, balanzas, equipos para secar los cereales;
- la amortizaci�n (o p�rdida de valor) del veh�culo, almac�n o equipo que posea el comerciante, fabricante.

Cuando lo que se pretende es simplemente averiguar el costo de la comercializaci�n de unas hortalizas que un grupo de agricultores env�a al mercado urbano pr�ximo, calcular el dinero invertido cuando se trata de un peque�o envio de productos agr�colas es una operaci�n demasiado compleja. Lo mejor es utilizar las tarifas comerciales para el alquiler de servicios, como las tarifas de transportes o de almacenamiento, o lo que cobran las f�bricas, seg�n contrato, a�n en el caso de que el comerciante utilice su propio veh�culo u otros servicios. En estas tarifas comerciales ya estar� incluido lo que corresponde al propietario del cami�n, del almac�n, o a otros.

Podr�a, no obstante pedirse a los extensionistas que asesoren a una cooperativa en lo referente a la construcci�n de un almac�n de un molino de ma�z, o a la compra de un cami�n. En tales casos hay que comparar el costo de la depreciaci�n y del dinero invertido con el beneficio anual previsto de las actividades de la cooperativa, despu�s de haberse cubierto los gastos directos de explotaci�n. El costo del dinero es el de los intereses pagados al banco por el pr�stamo. Suponiendo que los intereses no varien, podr�n calcularse con antelaci�n los intereses anuales si se sabe qu� parte del principal -es decir, la cantidad total recibida en pr�stamoes restituida cada a�o.

La amortizaci�n puede calcularse en una hip�tesis de depreciaci�n lineal. En este caso, para obtener la amortizaci�n anual se hace una estimaci�n de la vida �til del veh�culo o del edificio, y la diferencia entre lo que ha costado y su valor residual es dividida por el n�mero de a�os de vida. Otro procedimiento, m�s exacto, es suponer un porcentaje anual fijo de depreciaci�n: en este caso, el valor disminuye m�s r�pidamente los primeros a�os que los �ltimos. Si, por ejemplo, se ha fijado un porcentaje de depreciaci�n del 10 por ciento a un cami�n que ha costado 10 000 d�lares, la amortizaci�n en el primer a�o ser� de 1 000 d�lares, y en el segundo a�o de 900 d�lares (es decir, el 10 por ciento de 10 000 - 1 000).

Aunque se haya tenido en cuenta la amortizaci�n el c�lculo podr�a todav�a dar una idea equivocada de los beneficios de la comercializaci�n; as� sucede especialmente en los pa�ses con elevados niveles de inflaci�n. Si para la amortizaci�n de un bien se toma como base lo que ha costado, no bastar�a para acumular los fondos necesarios para sustituirlo cuando ya no pueda utilizarse durante m�s tiempo. Por ejemplo, un cami�n que ahora cuesta 10 000 d�lares, al cabo de diez a�os costar� m�s de 60 000 d�lares, si la inflaci�n es del 20 por ciento al a�o. En tal caso, el cami�n debe evaluarse nuevamente tomando como base el valor de sustituci�n supuesto, y calcular la amortizaci�n como anteriormente, partiendo de la cifra reevaluada.


Ejemplo de c�lculo de comercializaci�n

Una vez calculados todos los gastos, habr� que sumarlos para poder obtener el costo total de comercializaci�n. Este c�lculo variar� seg�n la complejidad del canal de comercializaci�n, de que haya o no que recurrir a procesos de transformaci�n y del n�mero de intermediarios que intervengan. En el Recuadro 8 se indica una de las m�ltiples posibilidades.

La ganancia bruta del mayorista y del minorista tiene que cubrir, evidentemente, todos los gastos que no han podido calcularse tomando como base el kilogramo: son aquellos que se producen a lo largo del a�o, y que dif�cilmente pueden asignarse a cada uno de los productos. El mayorista tendr� que sufragar, por ejemplo, los derechos de licencia y su fondo de operaciones, mientras que el minorista tendr� que pagar, entre otros, los gastos relativos al alquiler y administraci�n de su tienda. La ganancia neta de cada uno de ellos ser�, pues, mucho menor.

Recuadro 8
Ejemplo de c�lculo de costos

Supongamos que unos cultivadores han llevado sus tomates al lado de la carretera, donde esperan que lleguen los comerciantes, y se los compren. Los han llevado en cestas, y su precio de venta a los comerciantes es de 0,50 d�lares el kilogramo. Los comerciantes vuelven a envasar los tomates en cajas de madera de 10 kg cada una, que pueden ser utilizadas nuevamente. Llevan despu�s las cajas al mercado de venta al por mayor, donde son compradas por los minoristas, a un precio medio de 0,90 d�lares el kilogramo. Estos minoristas disponen de cajas propias, en las que transportan los tomates a su tienda o a su puesto, y los venden a los consumidores en sacos de pl�stico, que pueden contener, cada uno de ellos, 500 gramos. Las p�rdidas son considerables: mientras est�n en poder de los comerciantes, ascienden al 10 por ciento, es decir que �stos venden s�lo 0,9 kg de cada kilogramo comprado. Los detallistas pierden, a su vez, otro 10 por ciento de la cantidad comprada, o sea que venden 0,81 kg de cada kilogramo comprado por el comerciante al agricultor. El precio medio de venta al por menor es de 1,17 d�lares.

  Por kg comprado al agricultor ($EE. UU)
Compra de tomates a los agricultores (1 kg x 0,50 d�lares) 0,50
Envase (0,50 d�lares � 10 kg caja) 0,05
Mano de obra empleada por el mayorista para el envase, carga y descarga 0,02
Transporte al mercado de venta al por mayor (1,50 d�lares por caja . 10 kg) 0,15
Gastos en carretera, tales como en caso de atascos 0,01
Derechos de mercado 0,01
Derechos de los agentes del mercado 0,02
Costo total 0,76
Cantidad vendida (0,9 kg x precio medio ponderado de venta, de 0,9 d�lares el kg) 0,81
Ganancia bruta del comerciante 0,05
Precio de compra del minorista (0,90 d�lares x 0,9 kg) 0,81
Derechos de entrada al mercado 0,01
Envases desde el mercado a la tienda 0,02
Derechos de carga dentro del mercado 0,01
Transporte a la tienda (0,9 kg x 0,50 d�lares por caja de 10 kg) 0,04
Pesaje, costo de los sacos de pl�stico y del envase para  
la venta al por menor (por 0,81 kg) 0,02
Costo total para el minorista 0,91
Ingresos de la venta de 0,81 kg (0,9 kg x 0,9) a un precio  
medio de venta ponderado de 1,17 d�lares el kg 0,95
Ganancia bruta del minorista 0,04

M�rgenes de comercializaci�n

El margen de comercializaci�n es el porcentaje del precio medio ponderado final de venta que se toma en cada fase de la cadena. Con este margen hay que cubrir los gastos originados cuando el producto pasa de una fase a la siguiente, y debe permitir, adem�s, una ganancia razo nable a los que intervienen en la comercializaci�n. En el Recuadro 9 se da un ejemplo de c�lculo de margen.

Los <<m�rgenes>> son utilizados frecuentemente en los an�lisis de la eficacia de los sistemas de comercializaci�n. Aunque sean calculados correctamente, a menudo son mal aplicados. El hecho de que la parte correspondiente al comerciante en el precio final de venta se presente en forma de tanto por ciento puede dar una impre

Recuadro 9

C�mo se calculan los m�rgenes de comercializaci�n

Para este c�lculo se han utilizado las cifras del cap�tilo anterior, es decir, un precio de compra al agricultor de 0,50 d�lares por kilogramo, un precio medio ponderado de venta al por mayor de 0,9 d�lares por kilogramo y un precio medio ponderado de venta al por menor de 1,17 d�lares por kilogramo ( v�ase el Recuadro 8).

Parte correspondiente al productor 0,50 d�lares � 1,17 d�lares = 0,427 � 43 por ciento

Margen del mayorista (0.90 - 0.50 d�lares) � 1,17 d�lares = 0,342 � 34 par ciento
Margen del minorista (1,17 d�lares - 0,90 d�lares) � 1,17 d�lares = 0,230 � 23 par cienta

Margen total = 0,572 � 57 por ciento

Si se examinan los m�rgenes de comercializaci�n y sus variaciones, no puede decirse que constituyan un problema; s�lo podr�an sugerir la posibilidad de que presenten alg�n problema, que requerir�a una ulterior investigaci�n, estudiando los costos de comercializaci�n. En a�os recientes, por ejemplo, muchos paises han reducido la funci�n de las juntas de comercializaci�n de cereales e incrementado la intervenci�n, en esa comercializaci�n, de los comerciantes privados. Si se comparan los m�rgenes del viejo sistema con los actuales de los nuevos canales de comercializaci�n, puede verse que estos m�rgenes son mayores con los comerciantes privados. Un conocimiento insuficiente es peligroso, ya que tomando como base esta comparaci�n de los m�rgenes, algunos podr�an propugnar el retorno a las juntas de comercializaci�n, pensando que los comerciantes tal vez obtienen ganancias excesivas. Ahora bien, las juntas de comercializaci�n sufr�an probablemente p�rdidas cada a�o. Sus m�rgenes eran bajos, porque los costos no eran reflejados fielmente. Tal vez los gobiernos han tenido que subsanar las p�rdidas sufridas por la junta, algo que no har�a para el sector privado. Los cambios de la comercializaci�n estatal a la privada han formado tambi�n parte de los programas de ajuste estructural, que han conducido frecuentemente a r�pidos aumentos de los intereses. La juntas de comercializaci�n tal vez hayan recurrido a pr�stamos subvencionados con bajo inter�s, mientras que los comerciantes privados tienen que pagar todo el costo de sus inversiones. Adem�s, con los ajustes estructurales, las monedas han sufrido a menudo fuertes devaluaciones, lo que aumenta el costo de art�culos esenciales, como los camiones, y conduce inevitablemente a un aumento de los costos de comercializaci�n. si�n totalmente equivocada, a menos que se conozcan los gastos originados. Es frecuente que las personas que estudian los costos y m�rgenes de comercializaci�n partan de la hip�tesis de que los comerciantes explotan a los agricultores, y cuando examinan los m�rgenes tal vez piensen que han encontrado la prueba. El c�lcalo del Recuadro 9 podr�a, por ejemplo, interpretarse como que los comerciantes reciben m�s de la mitad de los ingresos que se obtienen con la venta de tomates. Tales an�lisis podr�an entonces utilizarse para tratar de justificar la intervenci�n del gobierno en la comercializaci�n, ya fuera estableciendo precios m�nimos o creando una junta de comercializaci�n. Sin embargo, como se ha visto en el Capitulo 9, es perfectamente posible llegar a tales m�rgenes con costos razonables y ganancias netas muy peque�as para los dos comerciantes considerados.

Como los m�rgenes se expresan en porcentaje, parecen elevados, y como es posible que alguna vez se haya estimado un margen de comercializaci�n razonable, hay tendencia a no aceptar que tales m�rgenes pueden y tienen que cambiar. Por ejemplo, algunos gobiernos anunciaron que los agricultores que se dedicaran a los cultivos comerciales obtendr�an un cierto porcentaje del precio de exportaci�n. Este porcentaje tui vez se haya fijado cuando los precios para esos cultivos comerciales eran altos, pero si los precios bajan, su conveniencia no subsiste.

Si el agricultor percibe el 80 por ciento del precio de exportaci�n del caf�, cuando su precio, en el barco es de 2 000 d�lares por tonelada, quedar�a un margen de comercializaci�n de 400 d�lares por tonelada; si el precio se desploma en los mercados mundiales y el precio en el barco se reduce a 1000 d�lares por tonelada, los agricultores no pueden insistir en seguir recibiendo el 80 por ciento porque el margen no bastar�a para cubrir gastos. Si se except�a el costo del capital circulante, que baja cuando baja el precio, el costo de la comercializaci�n permanecer�, en t�rminos monetarios, m�s o menos constante. Por consiguiente, los m�rgenes de comercializaci�n aumentar�n, en t�rminos porcentuales, aunque permanezcan constantes en t�rminos monetarios cuando bajan los precios.

Como ya se ha explicado en el recuadro de la p�gina 57, los aumentos en los m�rgenes de la comercializaci�n debidos a aumentos en el costo de la misma, no significan necesariamente que aumenten las ganancias de los que se dedican a la comercializaci�n. Adem�s, aunque los agricultores reciban s�lo una parte comparativamente peque�a del precio de venta, ello no significa necesariamente que est�n siendo explotados. Los m�rgenes totales depender�n de la extensi�n de la cadena de comercializaci�n y de la medida en que el producto sea almacenado o elaborado. Para saber si los m�rgenes son razonables es necesario conocer bien los costos.


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