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Los almacenes son estructuras estables de almacenamiento para usos generales, que ofrecen protecci�n contra la lluvia, el sol y el viento.
Los almacenes de grano son estructuras m�s especializadas dise�adas espec�ficamente para almacenar cereales y legumbres. Los granos pueden almacenarse a granel o en sacos. La mayor�a de los almacenes de grano est�n previstos para el almacenamiento en sacos. Las capacidades varian de 50 a S 000 toneladas de grano ensacado por almac�n, que requieren de 50 a 2 000 m2 de superficie. Son tambi�n frecuentes los almacenes menores, para almacenar de S a 10 toneladas de grano en sacos, pero los costos de almacenamiento por tonelada suelen ser elevados, por lo que deber�an investigarse otros m�todos como el del almacenamiento en arcones.
Un tipo general de almac�n es el que consta de una estructura de cemento, bloques de cemento, vigas met�licas para el techo, cubierta del tejado con chapa ondulada galvanizada, con una superficie de suelo de 600 m2, es decir, 15 m de ancho y 40 m de largo. Es el tipo de estructura est�ndar de los contratistas de edificios comerciales; con otros dise�os generalmente el precio unitario es mayor.
Para almacenes menores de 200 m2 puede utilizarse material disponible en el lugar, como bloques de barro y madera. Aunque no es el tipo de construcci�n ideal para el almacenamiento a largo plazo, las condiciones de almacenamiento que ofrece a breve plazo son adecuadas, por ejemplo en los centros de adquisici�n de materias primas.
Hay una marcada econom�a de escala en la construcci�n de almacenes, que varia de 200 d�lares EE.UU. por m2, para un almac�n de 500 m2 de superficie, a 180 d�lares EE.UU. por m2 para un almac�n de 2 000 m2 de superficie en las principales ciudades. En zonas remotas, los costos b�sicos aumentan hasta un SO por ciento, a los cuales tal vez hay que a�adir un 30 por ciento de gastos adicionales para proporcionar carreteras de acceso y servicios.
As�, en zonas remotas, el precio por metro cuadrado de los almacenes peque�os, para tama�os de hasta 1000 m2 de superficie, puede muy bien superar en un 30 por ciento, y hasta en un 40 por ciento los costos de los almacenes construidos cerca de las ciudades.
Los almacenes no Ceder� llenarse completamente con grano ensacado. Se requieren v�as de acceso, y el espacio aparentemente desaprovechado para pasillos m�s estrechos, espacios sobre la cabeza en torno a las pilas, es esencial para la ventilaci�n, acceso, higiene y fumigaci�n. Para un almac�n de 500 toneladas, el volumen utilizable puede ser inferior al 50 por ciento del volumen interno bruto disponible por debajo del nivel del alero. Seg�n se aumenta el tama�o del almac�n, aumenta el volumen utilizable hasta un m�ximo de un 80 por ciento en almacenes de 10 000 toneladas de capacidad. El volumen utilizable disminuye por otra parte, para un tama�o dado de almac�n, por cualquiera de los conceptos seguientes: a) mayor variedad de productos almacenados, b) almacenamiento a breve plazo en que se deshacen y rehacen constantemente las pilas, c) infestaci�n por plagas y d) mala administraci�n.
Al construir el almac�n podr� colocarse una membrana o barrera contra la hume dad en el suelo de cemento del almac�n. Se utilizan tarimas para formar barreras contra la humedad.
Figura 7.2: Maderos de estibar
Figura 7.4: Espacio entre el producto y los muros
Figura 7.5: Manejo correcto de los almacenes
Figura 7.6: Manejo correcto de los almacenes
Figura 7.7: Estibado: tela de pl�stico
Los aislantes son materiales que pueden colocarse entre el suelo del almac�n y el producto ensacado para impedir que la humedad pase del suelo al producto, y evitar en consecuencia el enmohecimiento y la descomposici�n.
El sistema de aislamiento m�s econ�mico consiste simplemente en extender una gruesa estera o tela de pl�stico no perforada sobre la cual se colocan los sacos.
Tambi�n se pueden colocar en el suelo palos rectos sobre los cuales se apilan los sacos.
El tipo de almacenamiento m�s costoso consiste en dos superficies de tablas, sujetas firmemente a travesa�os, para mantenerlas separadas. Si est�n construidas con madera aserrada se conocen como tarimas de carga y son id�neas para la manipulaci�n con carretillas de horquilla elevadora. Las tarimas deber�n inspeccionarse y rociarse con desinfectantes antes de utilizarlas, para evitar infestaciones y da�os a los sacos con clavos que sobresalen y astillas.
Figura 7.10: Apilamiento de sacos
Si los sacos se ponen uno encima de otro, sin traslapo en estratos sucesivos, las pilas ser�n muy inestables. Se recomienda, en cambio, �ligar� los estratos sucesivos disponiendo los sacos de forma diferente en cada estrato. De este modo no s�lo se logra apilar m�s s�lidamente, sino que se facilitan tambi�n las tareas de inventario, ya que los sacos pueden contarse m�s r�pidamente.
Los sacos se apilan generalmente en estratos de tres, cinco u ocho sacos por estrato. En la figura 7.10 se muestra la disposici�n de los sacos en los estratos impares y en los pares.
Hay tres m�todos qu�micos comunes para controlar insectos en los sacos apilados en un almac�n:
El sistema de mezclar polvos insecticidas puede resultar muy eficaz si se utiliza un insecticida id�neo. Ultimamente, se ha observado que algunos polvos a base de piretroides sint�ticos y de pirimifos-metilo, aplicados en dosis de 2,5 ppm a 15 ppm de ingrediente activo (seg�n el insecticida) eliminan los insectos en los sacos almacenados por lo menos durante ocho meses.
La mezcla de los polvos con el grano puede realizarse de diversas formas, como, por ejemplo, mezclando con una pala sobre una lona, o, cuando se trata de grandes cantidades, mediante un tambor de eje exc�ntrico.
La mezcla de polvos con el grano almacenado entra�a un riesgo potencial para la salud, por lo que no es recomendable, a no ser que se utilice un insecticida muy inocuo y haya que consumir el grano s�lo despu�s de un prolongado periodo de almacenamiento.
El rociado o espolvoreado de los estratos de sacos con insecticidas (seg�n se muestra en la figura) es menos peligroso para las personas, pero no siempre resulta muy eficaz. No obstante, �ltimamente, con la aplicaci�n de pirimifos-metilo (como concentrado emulsionable, Actelic 50 ec) sin diluir (50 EC) en dosis de 2 � 3 pasadas por saco, con un aplicador dom�stico sencillo, se eliminaron casi completamente los gorgojos en sacos de ma�z muy infestados, y se mantuvo controlada la poblaci�n a un nivel muy bajo incluso despu�s de ocho meses. Pero la aplicaci�n de insecticidas no diluidos constituye siempre un peligro.
Figura 7.12: Rociado de un estrato de sacos
Figura 7.13: Fumigaci�n debajo de una tela
Por �ltimo, el m�todo m�s satisfactorio de eliminaci�n y control de insectos en granos ensacados es el de la fumigaci6n7 que consiste en liberar un gas entre los sacos, tras haberlos cubierto con una tela impermeable (v�ase Figura 7.13), manteni�ndola adherida al suelo mediante �serpientes de arenan o una cadena Pesada envuelta en arpillera. Hay que dejar la pila cubierta por lo menos durante tres d�as.
Para el almacenamiento en escala relativamente reducida (100 a 300 toneladas) el fumigante m�s id�neo es el fosfuro de aluminio que libera gas de fosfina cuando absorbe humedad. Se recomienda una tableta de fumigante por cada dos sacos, siempre que la pila sea de un tama�o tal que pueda mantenerse herm�ticamente cerrada durante dos horas. Pueden utilizarse tambi�n eficazmente la fosfina y otros gases fumigantes para mayores cantidades de grano.
En los centros de almacenamiento y manipulaci�n de granos se plantean las situaciones conflictivas de tener que dar salida a grandes cantidades y mantener al mismo tiempo reservas durante largo tiempo.
En las instalaciones de puertos que se ocupan de importaci�n o exportaci�n de granos se requiere equipo mecanizado de manipulaci�n que s�lo puede justificarse si se somete a una utilizaci�n intensa. Se obtendr�n beneficios de la capacidad de manipular r�pidamente grandes vol�menes de grano a granel, si no hay demoras de carga y descarga de buques, vagones de ferrocarril y medios de transporte por carretera y se evitan en consecuencia los gastos de sobrestad�a.
No es necesario, sin embargo, disponer de tales instalaciones y servicios, para el almacenamiento a largo plazo, donde el grano puede permanecer incluso durante varios a�os en casos extremos. Es siempre aconsejable reciclar reservas de emergencia de este tipo en el sistema normal de distribuci�n con arreglo al criterio de dar salida en el orden en que han ido llegando.
Los centros de almacenamiento generalmente disponen de servicios de secado para el tratamiento del grano que entra cuando �ste supera la norma del contenido de humedad del 13 por ciento referido al producto h�medo, para almacenamiento a plazo m�s largo.
Se utilizan diversas t�cnicas para controlar plagas de insectos en productos almacenados, desde el soleamiento y ahumado en la granja tradicional hasta la irradiaci�n en gran escala en almacenes de productos a granel. Esta secci�n del manual se ocupa s�lo de t�cnicas probadas aptas para el almacenamiento en peque�a y mediana escala en condiciones tropicales.
Es dif�cil hacer recomendaciones especiales; cada t�cnica debe experimentarse en cada situaci�n particular, y puede resultar inapropiada como consecuencia de variaciones de:
Es importante considerar los dos aspectos siguientes:
El mejoramiento que se obtenga con el uso de la t�cnica de control �ser� rentable? A esta pregunta podr� responderse satisfactoriamente s�lo realizando ensayos sobre el terreno corroborados con una evaluaci�n efectiva de las p�rdidas.
9.2.1 Saneamiento. Es de importancia vital reducir la poblaci�n infestante inicial e impedir el desarrollo de cualquier plaga de insectos en los productos de cultivos.
Antes de colocar un nuevo cultivo en un almac�n es necesario:
- las estructuras grandes requieren generalmente tratamiento qu�mico;
- las estructuras rurales peque�as se pueden limpiar con humo/sol/lluvia; despu�s de alg�n tiempo los insectos dejar�n generalmente un h�rreo o � rumbu � vacio y limpio.
Figura 9.1: Limpieza de la esttructura de almacenamianto
Figura 9.2: Desinfecci�n de los sacos
Adoptar medidas de control tempestivas para prevenir la infestaci�n de los cultivos que est�n madurando en el campo.
9.2.2 Resistencia natural. Las variedades de cultivos difieren en cuanto a su susceptibilidad al ataque de las plagas de almacenamiento.
Las variedades tradicionales son generalmente m�s resistentes a las plagas de almacenamiento que las variedades nuevas. Si se introducen nuevas variedades, se han de adoptar medidas para mejorar las t�cnicas de almacenamiento y el control de plagas.
Actualmente se est�n seleccionando nuevas variedades de ma�z y caupi que tengan mayor resistencia durante el almacenamiento, variedades que pueden obtenerse por conductos comerciales.
Hay algunas caracter�sticas generales de resistencia en los siguientes cultivos:
9.2.3 Almacenamiento en contenedores herm�ticamente cerrados. En condiciones de cierre herm�tico, el reducido contenido de ox�geno y creciente contenido de di�xido de carbono hacen que al final se detenga el desarrollo de insectos y la formaci�n de mohos.
El grano para consumo humano o para semilla debe estar seco; si est� h�medo contin�a la acci�n de las bacterias y enzimas, provocando podredumbre y dej�ndolo inutilizable.
El material ensacado debe estar protegido; si se ha roto el cierre (por causa de insectos, roedores o una manipulaci�n descuidada), el grano queda sin protecci�n ni ventilaci�n, y las p�rdidas pueden ser graves.
Un m�todo que ha resultado satisfactorio en el norte de Nigeria (una zona seca) es el de almacenar caup� desgranado en bolsas de pl�stico cerradas y forradas de algod�n; el algod�n impide que los insectos que salen perforen la bolsa de pl�stico.
9.2.4 Control qu�mico. Pueden emplearse insecticidas en los productos almacenados en forma de:
Los insecticidas generalmente entra�an un cierto grado de toxicidad para las personas, los animales dom�sticos, las aves de corral, etc., por lo que, al utilizarlos, se observar�n las precauciones siguientes:
Los insecticidas son generalmente espec�ficos, y no matan a todos los insectos y �caros; para los almacenes y/o productos almacenados seleccionar una sustancia qu�mica aprobada que tenga un <<espectro amplio�, o bien que especifique la toxicidad para gusanos y gorgojos. Puede ser que se requiera un tratamiento especial para los �caros.
Los insecticidas pierden en general su eficacia con:
Las sustancias qu�micas almacenadas pueden estar protegidas centras dichos factores para asegurar una eficacia constante. En los productos almacenados, los insecticidas de larga duraci�n ofrecen una protecci�n m�s duradera contra las plagas, pero aumentan los riesgos para el consumidor. Los insecticidas varian ampliamente en cuanto a su persistencia. Es necesario elegir un insecticida apropiado para cada caso, por ejemplo, sustancias qu�micas persistentes para el tratamiento de estructuras de almacenamiento; no persistentes para el rociado de ambientes.
Los insectos pueden desarrollar resistencia fisiol�gica y de comportamiento contra los insecticidas. El uso excesivo o inapropiado de sustancias qu�micas dar� lugar al desarrollo de insectos resistentes. Por ello, se debe utilizar la dosis correcta de insecticida, y s�lo cuando sea estrictamente necesario.
9.2.5 Fumigaci�n. Las sustancias qu�micas que se utilizan para atacar a los insectos a trav�s de su sistema respiratorio se conocen como fumigantes.
Los fumigantes pueden prepararse en forma de:
CUADRO 6. Producto CT para plagas espec�ficas de insectos (en mg/litro/hora)
| Sustancia qu�mica | Especies insectos | |||
| Rhisopertha | Sitophilus | Triboldum | Trogoderma | |
| Bisulfuro de carbono | 294 | 325 | 560 | 700 |
| Tetracloruro de carbono | - | 4 500 | 2 000 | - |
| Dicloruro de etileno | 636 | 1 200 | 365 | 2 080 |
| Bromuro de metilo | 0,60 | 1,0 | 0,50 | 331 |
La concentraci�n del fumigante se mide en miligramos por litro de espacio ocupado.
El producto CT es la concentraci�n del fumigante multiplicada por el tiempo en horas que producir� la muerte del 99 por ciento de la plaga en cuesti�n. En el Cuadro 6 se dan detalles de algunos productos CT para fumigantes com�nmente utilizados; es solamente orientativo por lo que respecta a su eficacia, porque pueden intervenir otros factores.
Se indican a continuaci�n algunas caracter�sticas de los fumigantes m�s comunes.
El bisulfuro de carbono seria un fumigante razonablemente satisfactorio, si no fuera tan inflamable (una chispa causada por el roce de un clavo con una piedra lo hace explotar, por lo que taras veces se utiliza hoy d�a).
El tetracloruro de carbono no parece ser un fumigante muy bueno, pero de hecho penetra profundamente en el grano, por lo cual se mezcla a menudo con otros fumigantes de poca penetrabilidad para transportarlos a trav�s del producto. No es inflamable, pero si se utiliza durante un cierto periodo puede causar trastornos al h�gado.
El dibromuro de etileno resulta eficaz, pero es absorbido muy r�pidamente, por lo que logra penetrar muy poco a trav�s del grano.
El dicloruro de etileno es inflamable y su penetraci�n no es tampoco buena. No se recomienda su uso.
El bromuro de metilo es un fumigante excelente, pero al ser inodoro y muy venenoso s�lo puede ser utilizado por personas capacitadas.
La fosfina es tambi�n un fumigante excelente y bastante f�cil de utilizar. Se emplea en forma de mezcla con fosfuro de aluminio y carbamato de amonio. Son sustancias estables si se mantienen en recipientes de cierre herm�tico, pero si se exponen al aire toman agua y liberan fosfina, amonio y di�xido de carbono. La fosfina contiene normalmente impurezas que la hacen espont�neamente inflamable, pero es inocua en presencia de amonio y de di�xido de carbono. Las sustancias qu�micas est�n preparadas de forma que se dispone de unos 30 minutos para distribuir la mezcla antes de que se libere el gas. El gas despide un olor fuerte y desagradable, lo que hace que sea f�cil de detectar. La fosfina es el �nico fumigante que no interfiere con la germinaci�n si se trata de grano que ha de utilizarse para la siembra. Los otros fumigantes pueden afectar a la germinaci�n si el grano se expone excesivamente a los fumigantes o si �stos se aplican repetidas veces.
La fumigaci�n en la pr�ctica comprende consideraciones sobre la escala de la operaci�n, y sobre la sanidad.
En la fumigaci�n en peque�a escala, los granos y otros productos pueden fumigarse en un bid�n de 150 litros utilizando tetracloruro de carbono. Se echan unos 150 ml en la superficie del grano; se cierra luego herm�ticamente la tapa colocando una cinta adhesiva en torno a la uni�n entre la tapa y la base, y se deja el grano durante 14 d�as. Si se trata de grano que ha de emplearse para la siembra, deber� airearse despu�s de la fumigaci�n; de lo contrario puede perjudicarse la germinaci�n.
En la fumigaci�n en gran escala, la fumigaci�n con fosfina puede realizarse utilizando preparados en forma de tabletas, gr�nulos o polvo en sobres. Los frabricantes proporcionan las instrucciones para las dosis que han de utilizarse. Los sacos de grano pueden fumigarse bajo una tela de pl�stico; se apila el grano sobre una tela de pl�stico, y se cubre con otra tela; despu�s de aplicar el fumigante se enrollan juntas la tela superior y la inferior. Se colocan luego bolsas de arena sobre el extremo enrollado para lograr un cierre herm�tico.
Si no es posible colocar una tela para cubrir el grano, se deber� asegurar el cierre herm�tico del edificio antes de proceder a la fumigaci�n. Otra posibilidad es la de colocar una tela de pl�stico que cubra toda la estructura del edificio antes de proceder a la fumigaci�n.
La inocuidad es un aspecto fundamental. Todos los fumigantes pueden matar a las personas lo mismo que a los insectos, y algunos pueden causar graves des�rdenes a las personas que se exponen a concentraciones incluso bajas durante largo tiempo. No deber�n tenerse, por consiguiente, existencias de fumigantes en oficinas o almacenes donde trabajan personas.
Pueden suceder siempre accidentes; por eso, conviene que est�n presentes siempre dos personas al aplicar los fumigantes. La fumigaci�n deber� ser realizada s�lo por personal capacitado y debidamente supervisado.
Cuando se aplica fosfina, una de las personas deber� utilizar un respirador provisto del filtro apropiado. Como la fumigaci�n con fosfina es de f�cil aplicaci�n, hay un n�mero creciente de personas que la utilizan sin un conocimiento apropiado de los peligros. Algunos fumigantes se suministran en envases que no pueden volver a cerrarse herm�ticamente, con el consiguiente riesgo de que se deje parte del producto en una oficina o incluso en casa. Cuando se quita la cubierta despu�s de un per�odo de fumigaci�n habr� una elevada concentraci�n de gas durante breve tiempo, que puede ser peligrosa. Te�ricamente, el material deber�a ser manipulado solamente por el personal encargado de la protecci�n de los cultivos, pero como �ste es tan escaso y los resultados de la fumigaci�n pueden ser tan satisfactorios, existe una presi�n comercial para difundir estos productos. Visto que parece inevitable que personas no capacitadas utilicen la fosfina, deber�a instarse a los medios de comunicaci�n (la prensa, radio y televisi�n) a que proporcionen todas las instrucciones que sean posibles sobre su uso apropiado.
Figura 9.3: Mezclado de polvo insecticida con el grano
Figura 9.4: Tratamiento del ma�z en mazorca
9.2.6 Control biol�gico de plagas. Estos m�todos han resultado eficaces en algunas situaciones. Se ha utilizado Bacillus thuringiensis para controlar algunas especies de plagas de insectos en cereales almacenados Los gatos constituyen un medio eficaz de control de peque�as cantidades de roedores dentro y en los alrededores de la granja, pero no deber�an utilizarse en los almacenes.