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2.5.1 Consideraciones preliminares. Es dif�cil conocer las condiciones de la totalidad de un producto mediante la medici�n directa, debido sobre todo a la magnitud de la tarea que comporta y a que el proceso mismo de tomar una medida cambia probablemente el objeto estudiado y medido, de forma que no corresponde ya a la situaci�n real. La pr�ctica m�s com�n es la de realizar ensayos sobre muestras. No obstante, para que los resultados de estos ensayos de muestras sean aplicables a la situaci�n global, la muestra misma debe ser perfectamente representativa.
Por ejemplo, si se analiza el contenido de humedad de una consignaci�n de 100 toneladas de ma�z (totalidad del producto) de calidad uniforme y contenido de humedad tambi�n uniforme (una condici�n no posible en la pr�ctica), el contenido de humedad de cualquier muestra de un gramo de cualquier porci�n de los 100 000 000 g que hay en las 100 toneladas ser� el mismo. Los �nicos errores que puedan surgir depender�n de factores humanos o de defectos en los instrumentos de medici�n. La toma de muestras no presentar�a ning�n problema, porque todas las muestras seleccionadas contendr�an ma�z de la misma calidad y del mismo contenido de humedad.
En la pr�ctica, sin embargo, cualquier remesa de 100 toneladas de ma�z presentar�a, en principio, variaciones de calidad y de contenido de humedad en diversos puntos de la remesa, e incluso entre los distintos granos. Las variaciones mismas cambiar�n con el tiempo; los insectos y mohos atacar�n diferentes partes del ma�z. Adem�s, en algunas zonas se registrar�n calentamientos que producir�n <<manchas calientes� y acelerar�n el deterioro de la calidad; tambi�n se registrar�n variaciones en el contenido de humedad.
La evaluaci�n de las p�rdidas de grano depende de la posibilidad de efectuar mediciones exactas en una muestra representativa. Por muy exactamente que puedan determinarse las caracter�sticas de una muestra en el laboratorio, los resultados tendr�n poco valor si la muestra no era representativa del producto original. Tambi�n es verdad, por supuesto, que por muy representativa del producto original que sea una muestra, el valor del resultado final s�lo depender� de la exactitud de los instrumentos utilizados y la competencia de los analistas. En la pr�ctica, se ha de tender a lograr un grado aceptable de exactitud a un costo razonable.
2.5.2 Muestreo. No es f�cil tomar muestras verdaderamente representativas del material original. Las muestras pueden contener errores o deformaciones. Por ejemplo, si se toma la pila de grano de mejor aspecto del campo, o la m�s cercana a la casa, o se elige la que selecciona el agricultor, o bien si las muestras se toman siempre cerca de la entrada al granero, o donde el grano presenta buen (o mal) aspecto, se tendr�n deformaciones. Por otra parte, los cuidados para evitar dichas deformaciones pueden dar lugar a correcciones excesivas. Tal vez por evitar los sacos de f�cil acceso, se seleccionen siempre los que son m�s dif�ciles de alcanzar. La soluci�n es eliminar la selecci�n subjetiva y proceder aplicando una tabla de n�meros aleatorios. Esta es la base del muestreo de probabilidad, y las muestras que se obtengan de este modo se denominan muestras de probabilidad. Las ventajas del plan de muestro de probabilidad son las siguientes:
2.5.3 Unidad de observaci�n. La unidad de observaci�n es el contenedor, el lugar, o el proceso del que se toma una muestra para determinar la p�rdida. Es la divisi�n o unidad m�s peque�a en que se tiene el grano. Puede consistir en pilas amontonadas en el campo, peque�os silos o graneros que se tienen en la granja, o cestos. La unidad consistir� en un solo cesto en vez de todos los cestos almacenados por el agricultor, y en un saco en vez de todos los sacos. El valor de toda la inspecci�n depender� de la exactitud con que se determinen las p�rdidas por unidad de muestra.
Figura 2.3: Divisor de muestras
Para facilitar el muestreo, la unidad de observaci�n deber�a lo m�s peque�a posible, para que se pueda mezclar completamente todo el grano y obtener una muestra representativa mediante codificaci�n y fraccionamiento o utilizando un divisor de muestras. Este procedimiento puede aplicarse cuando el grano est� en cestos o en pilas en el campo. En cambio, tal vez no es posible hacerlo cuando est� almacenado en silos o graneros y, a no ser que la operaci�n se realice con destreza, la muestra puede contener un error sistem�tico que no se pueda eliminar mediante c�lculos o an�lisis posteriores.
Cuando como unidad de muestra se toma un contenedor, la suposici�n impl�cita es que el defecto, contaminaci�n, u otra caracter�stica que ha de determinarse se halla uniformemente (o al menos aleatoriamente) distribuido en la unidad, pero en la pr�ctica no suele ser as�. Por ejemplo, los insectos o �caros, los granos enmohecidos, la depredaci�n por roedores y los granos deteriorados por insectos se encuentran generalmente en bolsas o estratos dentro de la masa de grano.
Lo mejor que puede hacerse, habida cuenta de las limitaciones de tiempo y dinero y de las consideraciones culturales tradicionales que a menudo las acompa�an, es elaborar un m�todo de muestreo que permita obtener una muestra lo mas representativa posible del material no deteriorado y de los defectos que presentan los estratos o las bolsas.
En todo estudio, el investigador debe indicar lo que se ha hecho y por qu� se ha hecho, deforma que quien utilice los datos comprenda la importancia de los mismos.
Figura 2.4: Lancetas de muestro en sacos
2.5.4 Toma de muestras. La mayor�a de las evaluaciones de p�rdidas se basan en un sistema de pesaje antes y despu�s. Por ejemplo, en un proceso de elaboraci�n por lotes se pesan todas las unidades de observaci�n despu�s que se han tomado las muestras iniciales, y se las vuelve a pesar una vez terminado el proceso de elaboraci�n del lote y antes de que se hayan tomado las muestras finales.
No obstante, muchas veces las unidades de observaci�n deben seleccionarse utilizando n�meros aleatorios. En tal caso se aplicar�an los procedimientos generales expuestos en la secci�n anterior sobre evaluaci�n de p�rdidas.
El circuito por el que pasa el grano desde el campo hasta el consumidor final es a menudo complejo; puede compararse a un sistema de conducci�n de agua por tuber�as. Pueden registrarse p�rdidas de agua en cualquier punto de dicho sistema. Es importante, pues, establecer la magnitud de las distintas fugas para que puedan reducirse las m�s grandes.
En todo programa de evaluaci�n de p�rdidas es necesario obtener la mayor informaci�n local posible sobre las etapas por las que pasa el grano: c�mo y cu�ndo el grano pasa desde la cosecha al consumidor, las trayectorias que sigue, las formas de almacenarlo, y d�nde y c�mo se realiza su elaboraci�n. Cada distrito o comunidad dispone de un sistema de mercadeo de granos de consumo humano. Es esencial establecer las lineas de flujo y su caudal, de forma que puedan establecerse puntos prioritarios para la observaci�n y la evaluaci�n de las p�rdidas.
3.1.1 Hongos. La estructura m�s simple de un hongo consiste en un hilo (o hita) que se desarrolla dentro del material hu�sped. Varias hitas forman un ovillo conocido como micelio. Las estructuras reproductivas asexuales conocidas como esporangi�foros nacen de este micelio y se extienden m�s all� de la superficie sustrato o material hu�sped. En el extremo de estos esporangi6foros se encuentra el saco (o esporangio) que contiene las distintas esporas. Se observa menos frecuentemente la presencia de estructuras reproductivas sexuales. Las clases de hongos de mayor importancia en el almacenamiento de cultivos son los mohos u hongos microsc�picos, cuya temperatura �ptima de desarrollo son unos 20 �C.
Los hongos, para multiplicarse, necesitan agua, oxigeno y una temperatura id�nea. Necesitan tomar tambi�n sustancias nutritivas de un sustrato; dichas sustancias son disueltas antes de su absorci�n en el micelio. Si no se toman precauciones, los productos de cultivos almacenados constituyen un sustrato ideal para el desarrollo de hongos.
Desde el punto de vista ecol�gico, los hongos pueden dividirse en hongos de campo y de almacenamiento.
Los hongos de campo, tales como Alternaria, Fusarium, Cladosporium y Helminthosporum invaden las semillas antes de la cosecha. Estos hongos s�lo se desarrollan en semillas que tienen elevado contenido de humedad (22-25 por ciento) y mueren cuando las condiciones de almacenamiento son correctas.
Los hongos de almacenamiento, principalmente Aspergillus y Penicilllum spp. se desarrollan en semillas que tienen un contenido de humedad del 12-18 por ciento.
3.1.2 Algunos hongos importantes que se desarrollan despu�s de la cosecha.
Aspergillus flavus: se desarrolla en las prote�nas, los almidones y las grasas, causando su deterioro; en particular, hace reducir la calidad del aceite. Algunas cepas producen la toxina venenosa llamada anatoxina, sobre todo en semillas oleaginosas y cereales que no se han secado suficientemente.
Aspergillus niger: an�logo a A.flavus, pero la toxina que produce no es tan peligrosa. Las cabezas de las esporas son negras.
Grupo de Aspergillus glaucus: un grupo muy com�n de mohos capaces de desarrollarse en sustratos con muy bajo contenido de humedad y elevado contenido de az�car (son generalmente los invasores primarios de productos de cultivos almacenados).
Penicillium spp.: com�nmente relacionado con la podredumbre de las frutas. El micelio es de color azul verdoso y puede desarrollarse en la superficie dentro del sustrato; muy disperso.
Botryodipladia spp.: ataca a las frutas de semillas en el campo y el deterioro contin�a durante el almacenamiento. El micelio es negro en B. theobromae; las esporas se producen en picnidios cerrados en la superficie del sustrato.
Fusarium spp.: una especie muy difusa, que se encuentra como hongo relacionado con la podredumbre de productos almacenados, y como pat�geno que produce la ro�a y el a�ublo de los cereales y de la ca�a de az�car. Puede sobrevivir en la semilla y continuar creciendo durante el almacenamiento. Algunas especies producen toxinas en el ma�z que se ha almacenado sin haberlo secado hasta un nivel de contenido de humedad que no presente riesgos. Son tambi�n comunes en los productos almacenados dos especies que pertenecen a la familia de Phycomycetes.
Rhizopus otrhijus: especie muy difusa que se reproduce sexualmente en esporangios caracter�sticos en muchos cultivos, pero no es un invasor primario.
Mucor pusillus: un hongo que produce deterioro. Altamente term�filo (por ejemplo, puede sobrevivir en las elevadas temperaturas de fermentaci�n del cacao).
3.1.3 Control del desenrollo de hongos en los productos almacenados. La primera causa del deterioro de los productos almacenados por los hongos es el excesivo contenido de humedad, cuando la humedad relativa del aire presente en la masa del producto almacenado supera el 70 por ciento. Con esta humedad relativa se desarrollan numerosos micelios f�ngicos, con lo cual se intensifica la actividad biol�gica y aumenta el deterioro.
El nivel del 70 por ciento de humedad relativa (h.r.) (v�ase Secci�n 6.3) se ha considerado como el �nivel de seguridad�, y el contenido de humedad de los productos que se mantienen en equilibrio con esta h.r. dan una indicaci�n del limite superior del contenido de humedad necesario para un almacenamiento � sin riesgos � (ver Cuadro 1).
CUADRO 1. Valores de equilibrio del contenido de humedad con una h.r. del 70 por ciento y una temperatura de 27 �C1
| Producto | c.h.p.h. | Producto | c.h.p.h. |
| Ma�z | 13,5 | Man� (sin c�scara) | 7,0 |
| Trigo | 13,5 | Semilla de algod�n | 10,0 |
| Sorgo | 16,0 | Cacao en grano | 7,0 |
| Mijo | 16,0 | Copra | 5,8 |
| Arroz c�scara | 14,0 | Almendras de palma | 5,7 |
| Cauples | 13,5 | Gari (amarillo) | 13,6 |
| Frijoles | 15,0 | Gari (blanco) | 12,7 |
1Determinados tras prolongada exposici�n a una atm�sfera controlada, condiciones que no siempre se aplican a los producios almacenados.
3.2.1 Ecolog�a. Son numerosas las especies de insectos relacionadas con los productos almacenados. S�lo una parte de ellos deteriora directamente los productos. El producto constituye el sustrato de una comunidad de insectos, que incluye a los que se alimentan de desechos, a los depredadores y los par�sitos, as� como a las plagas primarias. Cada especie muestra diferentes comportamientos, tolerancias y preferencias con respecto a:
Para una determinada localidad, producto y m�todo de almacenamiento, generalmente s�lo hay pocas especies que constituyen plagas importantes.
3.2.2 Identificaci�n. Es importante identificar las principales especies de plagas para:
3.2.3 Biolog�a. La eficacia de las medidas de control puede mejorarse considerablemente si se conoce la biolog�a elemental de las especies de plagas. Por ejemplo, �cu�l es la fuente probable de infestaci�n? �Tiene la plaga una fase de resistencia? �Es suficientemente m�vil para reinfestar? �Cu�les son sus tolerancias?
3.2.4 Colecciones de referencia. La mayor�a de las plagas de almacenamiento son peque�as y resultan dif�ciles de identificar a los no especialistas. Las notas que se adjuntan son solamente una introducci�n.
Los trabajadores de campo podr�n identificar m�s f�cilmente los insectos compar�ndolos con una colecci�n de referencia de las principales plagas que se encuentran en su propia zona.
Deber�n recogerse las plagas m�s comunes y enviarlas a los especialistas, para que las identifiquen. Las larvas, orugas y cris�lidas deber�n conservarse en alcohol et�lico al 70 por ciento. Los adultos deber�n entregarse tal como se encuentran. Los esp�cimenes deber�n etiquetarse indicando la localidad donde se han recogido, la fecha y el producto atacado.
En la descripci�n que sigue al nombre de cada plaga en las Secciones 3.3.1-3, las notas se�aladas con letras corresponden al siguiente sistema: a) datos de reconocimiento; b) productos atacados; c) zona y da�os de la plaga.
3.3.1 Principales plagas primarias
Cereales
1. Gorgorjo del ma�z/gorgojo del arroz: Sirophilus spp. (Col., Curculionidae).
2. Polilla de los cereales: Sitotroga cerealella (Lep., Gelechiidae).
Figura 3.2: Sitotroga cerealella
3. Gorgojo de los cereales Rhizopertha dominica (Col., Bostrychidae)
Figura 3.3: Rhizopertha dominica
4. Gorgojo mayor de los cereales: Prostephanus truncatus (Col., Bostrychidae).
Figura 3.4: Prostephanus truncatus
Legumbres de grano: Br�quidos (incluido el gorgojo de las jud�as): Callosobruchus maculatus (Col., Bru chidae).
Figura 3.5: Callosobruchus maculatus
3.3.2 Plagas de importancia local
Pir�lidos: Ephestia spp., Plodia interpunctella, Corcyra cephalonica (Leo., Pyralidae).
Gorgojos de la harina: Tribolium, Gnatocerus, Palorus, etc. (Col., Tenebrionidae).
Figura 3.9: Trogoderma granarium
Escarabajo Khapra: Trogoderma granarium (Col., Dermestidae).
Escarabajo dentado: Oryzaephilus spp. (Col., Silvanidae).
Figura 3.10: Oryzaephilus spp.
Gorgojo del tabaco: Lasioderma serricorne (Col., Anobildae).
Figura 3.11: Lasioderma serricone
Gorgojo de los granos de caf�: Araeocerus fosciculatus (Col., Anthribidae).
Figura 3.12: Araeocerus fasciculatus
Derm�stidos: Dermestes spp. (Col., Dermestidae).
Gorgojo de la copra: Necrobia rufipes (Col., Cleridae)
3.3.3 Plagas comunes menores
Gorgojo plano de los granos: Cryptolestes spp (Col., Cucujidae).
Figura 3.15: Cryptolestes spp.
Gorgojo de la savia: Carpophilus spp. (Col., Nitidulidae).
3.3.4 Otros artr�podos
Hormigas (Hymenoptera, Formicoidea) y termitas (Isoptera).
Pueden ser abundantes en los almacenes de granjas; generalmente se alimentan s�lo de desechos, por lo que muy rara vez necesitan ser controladas; las termitas pueden causar graves da�os a las estructuras de madera.
Las hormigas pueden controlarse aplicando insecticidas en polvo en los senderos (generalmente visibles) que llevan a los nidos comunales; la madera puede protegerse contra las termitas (y las podredumbres f�ngicas) mediante la aplicaci�n peri�dica de aceite de motor usado.
Avispas par�sitas (Hymenoptera).
Insectos min�sculos (en su mayor parte menores de 2 mm de longitud), generalmente con cuatro alas transparentes. Insectos ben�ficos que se nutren de los huevas y larvas de diversas plagas de mariposas y gorgojos. Pueden contribuir a frenar el aumento de la plaga en determinadas situaciones.
Acaros.
Los �caros pertenecen a la clase de los ar�cnidos (subclase Acarina) y se distinguen de los insectos porque tienen ocho patas y un cuerpo aparentemente no segmentado. I-os que se encuentran en los productos almacenados son muy peque�os, 0,2 a I mm de longitud, y pasan f�cilmente desapercibidos.
Algunas especies son depredadoras de los huevos de mariposas o de otros �caros, pero muchas constituyen plagas graves de la harina u otros alimentos elaborados. Es dif�cil distinguir los diferentes tipos, pero las especies infestantes son menores que las depredadoras (por lo general se necesita una lupa para velas), de color blancuzco, y de movimientos lentos. Aunque todav�a no se ha investigado suficientemente su importancia como plagas de productos almacenados en las zonas tropicales, si se encuentran en grandes cantidades deben considerarse como plagas.
La fumigaci�n can fosfina mata los �caros, pero otros insecticidas pueden resultar menos eficaces; cuando hay problemas con �caros es importante elegir una sustancia qu�mica (por ejemplo, un acaricida) en cuya etiqueta se declare espec�ficamente que es eficaz contra la plaga en cuesti�n y que est� aprobada/recomendada para su uso en productos almacenados.