Back to Home Page of CD3WD Project or Back to list of CD3WD Publications

2.3.5. Paraguay - la sltuacion de la agroindustria en el Paraguay y sus perspectivas (Asunci�n, Paraguay, 1993)�

Indice - Precedente - Siguiente

Erich Von Zastrow, Agente Jefe del Servicio de Extensi�n Agraria Ministerio de Agricultura y Ganader�a (MAG), Servicio de Extensi�n Agr�cola Ganadera (SEAG)

2.3.5.1. Breve rese�a de la situaci�n socioecon�mica del pa�s

La econom�a paraguaya en las �ltimas dos d�cadas, se ha caracterizado por una gran fluctuaci�n de su tasa de crecimiento. En la d�cada de los setenta, la tasa promedio alcanzada por el PIB fue superior al 8% anual, y una tasa de inflaci�n promedio de alrededor del 13% anual.

Este nivel de desarrollo fue posible alcanzar mediante la expansi�n significativa de la producci�n de materias primas, principalmente del �rea agr�cola tales como el algod�n y la soja, y el dinamismo del sector constructivo, con la construcci�n de la represa hidroel�ctrica de ITAIPU con Brasil y la de Yasyret� con Argentina.

Un problema fundamental de los grandes proyectos p�blicos como los hidroel�ctricos, plantas industriales (ACEPAR-INC, etc.) y otros, ha sido la utilizaci�n de mano de obra y generaron fuertes desajustes por la falta de continuidad en la producci�n, el empleo y la demanda global.

La tasa media de crecimiento de la d�cada de los ochenta se redujo en alrededor del 4% anual, y la tasa de inflaci�n se elev� hasta alcanzar su valor m�ximo de 44,1 % en 1990. El PIB ha demostrado un comportamiento decadente en su tasa de crecimiento a partir de 1989, alcanzando s�lo 1,7% en 1992, del 2,8% anual.

Uno de los factores negativos que explica el modesto crecimiento del PIB en los �ltimos a�os, fue el comportamiento del sector agropecuario cuyo crecimiento ha alcanzado uno de los niveles m�s bajos en ese penado. El impacto de su deterioro fue de gran incidencia en el comportamiento global del PIB por su gran peso relativo en la conformaci�n de la estructura econ�mica del pa�s donde su participaci�n es de casi 30%. Igualmente, la industria mostr� un escaso dinamismo debido a su estrecha dependencia del comportamiento del sector agropecuario. Este sector, constituido en su mayor parte, por unidades productivas procesadores de materias primas de origen agr�cola, est� muy sujeto a la suerte que corre aquel sector.

El sector externo en los �ltimos a�os se caracteriz� por un fuerte deterioro de la balanza comercial, que est� en el orden de los 500 millones de d�lares anuales, debido a la ca�da del valor de las exportaciones, principalmente de la semilla de soja y al mismo tiempo a la expansi�n de las importaciones en general, destac�ndose las de maquinarias y motores, equipos de transporte, bebidas y tabaco.

En 1992, el balance de pagas cerr� can un elevada d�ficit correspondientes al 6% del PIB, debido especialmente al pago de la casi totalidad de la deuda atrasada con el Club de Paris y la banca comercial.

De lo precedente, se deduce la gran vulnerabilidad de la econom�a paraguaya que depende en gran medida de un sector primario agr�cola con una alta participaci�n de productores peque�os, con escaso nivel tecnol�gico, exceptuando a los productores de soja y trigo, y con pocos rubros de exportaci�n, sujetos a los vaivenes clim�ticos y de los precios internacionales.

El comportamiento poco satisfactorio de los sectores econ�micos se ha traducido en un problema de gran importancia desde el punto de vista social. La desocupaci�n abierta y la subocupaci�n, en el campo se manifiesta a trav�s de los campesinos sin tierra y en los centros urbanos a trav�s del crecimiento de los grupos marginales.

Otro indicador que muestra signos de deterioro es el comportamiento de la inversi�n tanto privada como p�blica que revela un nivel insatisfactorio en relaci�n al PIB, que es del orden del 17%.

Las inversiones privadas se concentraron fundamentalmente en el sector construcciones, las finanzas y el comercio, especialmente de importaci�n, y no precisamente hacia el desarrollo de la producci�n industrial y/o agroindustrial, como consecuencia no s�lo de la grave situaci�n del sector agr�cola, sino tambi�n por la falta de l�neas de cr�ditos de fomento a mediano y largo plazo, de car�cter comercial.

Esta situaci�n ha dado lugar a la creciente tasa del desempleo y subempleo, que actualmente ya est� en el orden del 10% de la poblaci�n econ�micamente activa.

El del sector p�blico, a pesar de la mantenci�n de los ingresos y de la reducci�n de los gastos, solamente en el a�o 1990 se logr� el super�vit del orden del 3% del PIB, como consecuencia de la acumulaci�n de atrasos con el exterior y de la reducci�n de los gastos de capital en lugar de hacerlo con los gastos corrientes.

El d�ficit del a�o 1991 alcanz� 1,4% del PIB, debido a la ca�da de los ingresos corrientes y una significativa expansi�n del gasto corriente.

Es importante se�alar que en la composici�n de los gastos realizados principalmente en el per�odo 1989-1992 han predominado los gastos en servicios generales (administraci�n general, justicia, politice, defensa) que con los gastos con clasificados, se llega a cubrir hasta el 65% de los gastos realizados, quedando nada m�s que un margen del 35% para cubrir los gastos de servicios sociales y econ�micos.

En la Administraci�n Central m�s del 80% de los ingresos tributarios son destinados al pago de salarios, honorarios y jubilaciones y pensiones, y s�lo el 20% se destina para el financiamiento de los programas previstos.

Debe considerarse tambi�n la situaci�n deficitaria de las empresas p�blicas, que sumado al d�ficit del Gobierno General, resulta que el sector p�blico mantiene un exceso de gasto que est� siendo financiado por el sector privado con mayores tasas de inflaci�n y menor crecimiento econ�mico.

La tasa de inflaci�n ha alcanzado un promedio de 22% en el per�odo de 1980-1991, sin embargo, �sta ha tenido una variabilidad, alcanzando su mayor valor en 1990 con el 44,1 %. A partir del a�o 1991, se ha obtenido un relativo �xito en la pol�tica antiinflacionaria, produci�ndose una desaceleraci�n importante, pero es evidente que la inflaci�n todav�a es un problema, pues, la misma ha rebrotado y actualmente ya est� en el orden dad 20%, y hay factores que inducen a pensar que ese nivel podr� incrementarse, como los adelantos concedidos por el Banco Central del Ministerio de Hacienda para hacer frente a sus compromisos externos y a sus gastos corrientes, el aumento del tipo de cambio, la continuaci�n de la pol�tica de redescuentos para financiar las agroexportaciones, el reajuste de los pasajes y de las tarifas p�blicas, y el aumento de los salarios, lo cual requerir� un gran esfuerzo adicional para reducirla.

En lo que respecta a la pol�tica cambiaria, se ha implementado el r�gimen de cambio libre en febrero de 1989, favoreciendo significativamente a los exportadores en la primera etapa. No obstante, la adopci�n de otras medidas de pol�tica econ�mica dio lugar a la ca�da del tipo de cambio real a niveles poco favorables para las exportaci�n de bienes y servicios, en especial en 1990 cuando la inflaci�n interna llega a m�s del 40% frente a una devaluaci�n nominal de alrededor del 8%. Esta situaci�n sin embargo, se est� resistiendo en alguna medida desde 1991 con una pol�tica de intervenci�n m�s activa del Banco Central.

Se debe reconocer que a partir de 1989 se ha hecho un gran esfuerzo para lograr la estabilidad y una mayor liberaci�n del mercado; no obstante, la pol�tica econ�mica que se viene implementando en el pa�s, basada en una tasa de inter�s relativamente alta, una restricci�n monetaria, y con un tipo de cambio en donde la moneda nacional est� sobreevaluada, no ha incentivado la producci�n orientada a la diversificaci�n de las exportaciones y la industrializaci�n del pa�s.

En el sector financiero se observa una dificultad muy seria para movilizar el ahorro interno, para canalizarlos hacia los sectores productivos, debido a que el mercado de capitales a�n no est� funcionando adecuadamente. Tampoco el sistema bancario est� contando con los recursos adecuados para financiar inversiones de mediano y largo plazo.

Las perspectivas de la econom�a no son alentadoras en el corto plazo. A mediano plazo, las medidas que incluyen complementar el proceso de desregulaci�n y la implementaci�n de las reformas de fondo que impliquen los cambios estructurales necesarios, pueden contribuir a sentar las bases para alcanzar niveles de crecimiento mayores a la tasa de crecimiento poblacional, y que permita generar los puestos de trabajo muy necesarios para el pa�s. La creaci�n de puestos de trabajo para una demanda creciente de empleo, absorbentes, la industria desempe�a un papel clave en la din�mica de la mano de obra, y de no conseguirse un nivel adecuado de industrializaci�n, el problema de la desocupaci�n puede agravarse.

2.3.5.2. Pol�tica de fomento a la agroindustria

2.3.5.2.1. Marco legal de fomento

El m�s importante instrumento de la pol�tica econ�mica ha sido la Ley 550/75 de Fomento a la Inversi�n para el apoyo del desarrollo industrial.

Los beneficios concedidos se han venido disminuyendo a tal punto de que s�lo conced�an las exenciones tributarias para importar bienes de capital, pero que al final representaba el 10% sobre el valor real importado y la reducci�n del impuesto a la renta para nuevas empresas. El atractivo fue decayendo para el empresario.

Esta Ley fue reemplazada por el Decreto Ley 19/89, ampliado por la Ley 60/90 que exonera el 95% del impuesto renta por un per�odo de cinco a�os, as� como la exoneraci�n tributaria total del impuesto en papel sellado y estampilla, Ley 1003/64, impuestos a los servicios Ley 1035183. As� tambi�n la exoneraci�n tributaria total para importar bienes de capital.

La Ley 60/90 tiene como objetivo:

Tambi�n el Tratado de la Cuenca del Plata, firmado en Brasilia el 23 y 24 de abril de 1989 que promociona las industrias agropecuarias y el desarrollo en la regi�n.

2.3.5.2.2. Marco Institucional

Se dispone de un sistema de fomento industrial constituido por instituciones privadas.

Adem�s, las instituciones no gubernamentales que act�an directa o indirectamente en el desarrollo industrial. Las m�s importantes son: Uni�n Industrial del Paraguay (UIP), y la Federaci�n de la Producci�n, la Industria y el Comercio (FEPRINCO) y las asociaciones gremiales adheridas a ellas; el Banco de Inversiones del Paraguay (BIP), el Banco de Desarrollo del Paraguay (BDP) y la Asociaci�n Paraguaya de Cooperaci�n y Desarrollo, la cual apoya a las microempresas informales.

2.3.5.3. Los recursos principales con que cuenta el pa�s

2.3.5.3.1. Los recursos del suelo

La tierra, base de la estructura econ�mica y social del pa�s, seguir� siendo un recurso b�sico y su importancia no se ver�a disminuida aunque surjan iniciativas que se puedan realizar en el futuro, tanto en el campo energ�tico como en el campo de la utilizaci�n de estos recursos.

Se puede apreciar el potencial agr�cola del pa�s si se compara las �reas totales de elevada y moderada vocaci�n agr�cola existente. En efecto, la superficie potencialmente apta para la agricultura llega a los 6,5 millones de hect�reas (incrementadas en casi 1,5 millones de hect�reas adicionales si se produjeran mejoras en el drenaje de algunas �reas) frente a un �rea efectivamente cultivada de menos de 3,5 millones de hect�reas. Por otra parte, las posibilidades de incrementar la productividad agr�cola son muy amplias dadas las brechas existentes entre los rendimientos obtenidos en promedio y los rendimientos potenciales para la mayor parte de los cultivos.

Sin embargo, es muy necesario una mayor definici�n acerca del uso racional de la tierra, que no debe limitarse al aspecto meramente econ�mico, sino tambi�n social y ecol�gico. El aumento significativo de la deforestaci�n debe ser detenido, porque de seguir el proceso, el pa�s ir� quedando sin bosques, y las p�rdidas no ser�n s�lo ecol�gicas, sino tambi�n econ�micas, especialmente si no se encuentra una soluci�n al problema de la erosi�n, cuyos efectos ya comienzan a sentirse en varias zonas del pa�s.

Esta situaci�n estar�a indicando que el incremento de la producci�n agr�cola, sobre todo en la regi�n oriental, no deber�a obtenerse fundamentalmente a costa de la deforestaci�n, sino m�s bien en base al aumento de los rendimientos de la superficie ya cultivada.

La producci�n ganadera, el segundo m�s importante del sector agropecuario, aunque se practica en forma extensiva, sobran tierras que son en su mayor�a (m�s del 80%) praderas naturales y con una baja productividad, est� cobrando un auge alentador mediante el mejoramiento gen�tico y la praderizaci�n artificial.

Otro importante recurso del pa�s, se relaciona con la extensi�n forestal, que en la actualidad cubre casi el 38% del territorio con alrededor de 15 000 mil hect�reas, se agrega geogr�fica subtropical y a la fertilidad de la tierra.

Adem�s del patrimonio natural, el pa�s puede contar con cultivos forestales con rendimientos promedios entre los m�s altos del mundo, que puede permitir interesantes posibilidades industriales.

2.3.5.3.2. Energ�a el�ctrica

El complejo de las plantas hidroel�ctricas en el Paran� y afluentes, Acaray e Itaip� ya en operaci�n y Yasyret� en fase avanzada de operaci�n, y Corpus, en fase de negociaciones para iniciar la obra, pondr�an a disposici�n del pa�s un potencial que se estima en unos 10.000 MW de potencia instalada y 50.000 GWH a�o de energ�a disponible.

2.3.5.3.3. Los recursos del subsuelo

Las informaciones sobre la potencialidad minera del pa�s son todav�a relativamente escasas, y est� claro que las mismas constituyen una base de orientaci�n de gran importancia para la preparaci�n de un eventual proceso de industrializaci�n, sobre todo de tipo electrointensivo.

Se tiene informaciones que indican la presencia de formaciones mineral�gicas de calc�reas, m�rmoles, cuarzos y cuarzitos, arcillas, minerales de hierro e indicios de magneto, cloruro de sodio, yeso, rocas fosf�ticas, etc.

El estado actual de las informaciones disponibles, indican sin embargo, que en general no existir�an en Paraguay, yacimientos de relevante importancia.

2.3.5.3.4. Los recursos humanos y la ocupaci�n

La poblaci�n actual, de unos 4.124.000 habitantes (10 habitantes por Km2, densidad entre las m�s bajas del mundo), se concentra con un 97% del total en la m�s f�rtil y rica regi�n oriental (40% del territorio nacional), de donde se desprende que el restante 60% del pa�s est� pr�cticamente despoblado.

Con la tasa de crecimiento natural el pa�s podr� contar en el a�o 20(}0 con una poblaci�n de aproximadamente 5,4 millones de habitantes.

La edad promedio es inferior a los 25 a�os (el 65 % de los habitantes no alcanza dicha edad); el 59% de la poblaci�n est� en edad de trabajo, aunque solamente el 36% resulta econ�micamente activa, y de ella, el 43% en agricultura.

Los fen�menos de desocupaci�n y de subocupaci�n actualmente constituyen algunos de los problemas fundamentales que confronta el pa�s debido a que una proporci�n sensible del incremento de la poblaci�n activa no se absorbe en el proceso productivo. Se estima que en promedio se requiere de alrededor de 50.000 nuevos puestos de trabajo anuales para mantener el actual nivel de desocupaci�n que es del orden del 10% de la poblaci�n econ�micamente activa.

La formaci�n de los recursos humanos, se caracteriza por la falta de una orientaci�n coherente con las reales necesidades del mercado de trabajo. Lo mismo ocurre a nivel de las universidades, cuya estructura y programa, no favorecen las orientaciones hacia las carreras intermedias, especialmente en los sectores cient�ficos y tecnol�gicos.

A pesar del esfuerzo que se est� haciendo para acercar el sistema educacional existente a la realidad del pa�s, queda mucho por hacer, si se tiene en cuenta la importancia fundamental que este problema tiene en cualquier perspectiva para la modernizaci�n del pa�s.

Las observaciones conclusivas con respecto a las presiones sobre el crecimiento de la poblaci�n y las nuevas generaciones de trabajadores, dan una idea clara de la dimensi�n del esfuerzo a cumplir en hombres, estructuras y medios financieros adecuados.

2.3.5.3.5. Las tecnolog�as

La disponibilidad de conocimientos tecnol�gicos adecuados a las exigencias del desarrollo seguir� siendo una necesidad para el pa�s, que tendr� que adquirirlos de quien los posea, tanto lo relacionado a los conocimientos de las t�cnicas de proceso, como la formaci�n de los hombres que tendr�n que utilizarlas.

2.3.5.4. Importancia del sector agropecuario en la econom�a nacional

El sector agropecuario (agr�cola, pecuario y forestal) en el Paraguay es el m�s importante y din�mico de la econom�a nacional, y es una de las pocas en el mundo que ha registrado tasas de crecimiento de aproximadamente 7% anual en la d�cada de los ochenta, aunque ha descendido significativamente en los �ltimos a�os.

En 1992 este sector fue responsable del 29,4% del PIB Nacional.

Estos resultados alcanzados se debieron a varios factores, entre los que se destacan la pol�tica seguida por el Gobierno, que consist�a en buscar un crecimiento econ�mico basado en el aumento de las exportaciones y sustituci�n de importaciones, as� como en el fomento de la agroindustria. Simult�neamente a esta pol�tica de desarrollo, se defini� la pol�tica de reforma agraria cuya estrategia expl�cita era la colonizaci�n de �reas nuevas, en donde posteriormente se dio fundamentalmente el crecimiento de la producci�n agr�cola.

Un factor externo importante tambi�n fue la inmigraci�n de poblaci�n rural de los estados vecinos del Brasil, quienes han tra�do conocimientos tecnol�gicos y en algunos casos capital acumulado que hicieron posible la r�pida utilizaci�n de las tierras relativamente desocupadas y de bajo costo. Muy favorables tambi�n fueron el aumento de los precios reales de los productos agr�colas a partir de 1972/73, y las condiciones clim�ticas del pa�s, que han hecho de la agricultura la columna del sistema productivo nacional, obteniendo un fuerte crecimiento de los cultivos de exportaci�n como algod�n y la soja, que han convertido al sector agropecuario posiblemente en el �nico factor dinamizador, impulsando el crecimiento econ�mico general.

Se debe destacar tambi�n que la actividad agropecuaria en el Paraguay genera la casi totalidad de las exportaciones y cerca de la mitad del total del empleo. Su impacto econ�mico es a�n mayor, si se considera que m�s del 60% de la producci�n industrial consiste en el procesamiento de productos agropecuarios, y por lo tanto, es el factor determinante del sector industrial, y que �ste es altamente dependiente del sector primario, al tener significativa ponderaci�n en el proceso industrial las materias primas provenientes del agro.

Cabe se�alar tambi�n que el enorme desarrollo de la producci�n agr�cola en el Paraguay a partir de 1970 aproximadamente, se ha logrado fundamentalmente mediante la incorporaci�n de nuevas tierras, dado que el incremento en rendimiento ha sido en general poco significativo.

El pa�s tradicional se ha desarrollado explotando sus abundantes recursos naturales, desarrollando en �pocas m�s recientes la ganader�a y la agricultura extensiva de tipo comercial.

El futuro desarrollo del Paraguay sin duda depender� todav�a al menos en los pr�ximos diez a�os de las actividades agropecuarias, cuyas potencialidades son muy amplias, pero esto requiere de menos enfoque que la pol�tica de desarrollo agropecuario, para aprovechar mejor los recursos humanos y f�sicos disponibles. El per�odo de desarrollo f�cil de la agricultura en el pa�s est� llegando a su t�rmino, y el pa�s necesita definir nuevas orientaciones econ�micas y sociales, que permitan un crecimiento con mejor justicia distributiva y un uso m�s intensivo del recurso suelo.

2.3.5.5. Crecimiento estructura industrial

El sector industrial paraguayo presenta, en los �ltimos cuatro a�os, un menor crecimiento que el experimentado por el resto de la econom�a. De acuerdo a las cifras oficiales el producto industrial alcanz� en 1989 una tasa de crecimiento de 4,1% inferior al 5,8% que present� el PIB en el mismo a�o.

No obstante, este ritmo de crecimiento cay� significativamente llegando en 1992 pr�cticamente al estancamiento. La desaceleraci�n de la producci�n industrial se debi� como ya se se�al� anteriormente, fundamentalmente a la ca�da de la producci�n agr�cola en los �ltimos a�os, ya que el sector es gran insumidor de materia prima de origen agr�cola.

El aporte del sector industrial al PIB se ha mantenido en un promedio cercano al 16% en este per�odo. Dicha relaci�n ha sido una constante a lo largo de las tres �ltimas d�cadas, la cual est� indicando que el per�odo fue relativo estancamiento del grado de industrializaci�n del pa�s.

La participaci�n de las agroindustrias es significativa en la generaci�n del producto industrial alcanzando alrededor del 63% el per�odo 1989-1992. De este modo el crecimiento del sector industrial, en gran medida, reflej� la evaluaci�n de la agroindustria.

La rama industrial m�s importante es, sin duda, la industria de alimento cuya participaci�n alcanz� 31% en 1990. Le siguen en la generaci�n del producto industrial, la rama de la madera con 14%, textiles con 11%, bebidas 8%, productos derivados del petr�leo 9%, contribuyendo el resto de las ramas industriales con valores inferiores al 4%.

La industria paraguaya presenta una estructura de tipo tradicional con escasas diversificaciones, concentr�ndose las actividades en el procesamiento de materias primas de origen agropecuario y forestal, que se caracterizan, en general, por entregar productos de reducido grado de elaboraci�n. En gran medida han conducido a este tipo de desarrollo industrial la estrechez del mercado interno, el d�bil poder de competencia en el exterior y la escasa diversificaci�n de recursos naturales.

El tama�o del mercado interno no sustenta el desarrollo de industrias a escala econ�mica en mucha de las ramas del sector manufacturero.

La competencia del pa�s hacia el exterior se ve afectado por una serie de factores, entre los cuales los problemas propios del sector industrial, como la insuficiente capacitaci�n de t�cnicos eficientes de gesti�n empresarial, obsolescencia de varias instalaciones de industrias por diferentes motivos, los altos costos de transporte para rendimientos agr�colas, etc. Estas condiciones se han visto reforzadas por algunos aspectos de la pol�tica econ�mica seguida.

Los recursos naturales conocidos con que el pa�s cuenta se concentra fundamentalmente en la disponibilidad de tierras y bosques naturales. Hasta la fecha no se han detectado recursos de petr�leo, ges natural, minerales met�licos y otros recursos en escala explotable lo cual ha limitado el potencial de desarrollo industrial, determinado una orientaci�n hacia los productos agr�colas, ganaderos y forestales, y hacia la exportaci�n de los mismos con grados primarios de elaboraci�n.

Los productos agroindustriales constituyen casi el 100% de la exportaci�n, destac�ndose la fibra de algod�n (43% del total en 1991), semilla de saja (21%), carne elaborada (7,5%), maderas aserradas y manufacturadas (6%), torta y expellers (4,3%), cueros vacunos (2,9%), otros (15,3%).

El comportamiento del valor de las exportaciones est� supeditado al efecto combinado de los vol�menes de exportados y de los niveles de precios en el mercado internacional especialmente la fibra de algod�n y la semilla de soja, factores que no pueden ser controlados.

En la medida que el crecimiento de las exportaciones se basa no s�lo en los precios sino tambi�n en crecientes vol�menes exportados y con mayor valor agregado posible, se tendr�a un mejoramiento del modelo de crecimiento industrial y merecer�a un pleno apoyo de la pol�tica global e industrial.

Las agroindustrias en su mayor�a est�n en la fase inicial del desarrollo tecnol�gico, con algunas excepciones, operan con tecnolog�as que no son las �ptimas para el procesamiento de sus materias primas. Esto se da con mayor �nfasis en las peque�as y medianas industrias, agravado por la escasez de capital y de financiamiento para invertir en el sector y mano de obra especializada.

El empleo generado por el sector industrial alcanzaba en 1991 a un total de 166 mil ocupaciones, que representa aproximadamente el 11 % del total de personas econ�micamente activas del pa�s.

En una visi�n prospectiva de los posibles proyectos que podr�n ser desarrollados en el pa�s a corto y mediano plazo, aparece la actividad agroindustrial como factor positivo para contribuir a resolver el problema ocupacional, lo que se suma al impacto que produce sobre el sector agr�cola en t�rminos de demanda de sus productos.

2.3.5.6. Perspectivas generales

Del breve an�lisis del desarrollo nacional a nivel general y las caracter�sticas descritas de la evoluci�n industrial paraguaya, se identifica un modelo principalmente centrado en el desarrollo de la actividad agroindustrial. Las limitaciones que determinan este modelo tienden a prevalecer por lo menos en el corto y mediano plazo, particularmente las que ata�en a la falta de diversificaci�n de los recursos, el costo de transporte, etc. De este modo, el pron�stico es la continuaci�n de dicho modelo de desarrollo.

Sin embargo, en la perspectiva de una estrategia de desarrollo de m�s largo plazo, cabr�a incorporar objetivos de una diversificaci�n industrial cuyo logro diese al pa�s una mayor flexibilidad en cuanto a la soluci�n de diversos problemas tales como, la promoci�n t�cnica general de la poblaci�n, la disminuci�n de la vulnerabilidad del sector externo, etc.

La disponibilidad de energ�a abundante y relativamente barata a plazo m�s largo estimular� el desarrollo de industrias de alta densidad de capital, tecnolog�a y escala de producci�n, fuertemente vinculado a los mercados externos.

En cuanto al modelo prevaleciente mismo, la misma etapa podr�a ser un mejoramiento sustancial del sector, especialmente la agroindustria sobre la base de exportaciones, que se proyecta como una v�a de mayores perspectivas, a corto y mediano plazo, considerando la amplia oferta de materias primas de origen agropecuario y forestal con que cuenta el pa�s, para que �sta se convierta en una actividad din�mica y de alta eficiencia. Un requisito previo fundamental que se vincula a este prop�sito es el sustancial desarrollo que se precisa del sector agr�cola a fin de crear una base s�lida y estable para el desenvolvimiento de las actividades agroindustriales.

El modelo de crecimiento de las �ltimas d�cadas tienden a agotarse y crea adem�s graves peligros ecol�gicos que amenazan la subsistencia de la producci�n agropecuaria en el mediano y largo plazo. Es necesario contar con una pol�tica que promueva una mayor productividad sobre la base de uso m�s intensivo y sostenible de la tierra, combinando actividades agr�colas, ganaderas y forestales, en sistemas de producci�n que permitan la restituci�n natural de nutrientes al suelo, y que d� lugar a la diversificaci�n de la producci�n, de forma a permitir a la agroindustria mejores condiciones para competir en el MERCOSUR y en los mercados internacionales.

Esto implica, entre otros, fortalecer la investigaci�n agr�cola, mejorar asistencia t�cnica y crediticia a los productores, implementar programas para evitar la deforestaci�n masiva de nuestros bosques, educar y estimular a los peque�os productores del agro a asociarse, para darles mayor capacidad negociadora en la comercializaci�n.

Atendiendo a las caracter�sticas predominantes del sector agropecuario, se debe impulsar tambi�n la diversificaci�n de la producci�n en forma de complementaci�n a los rubros centrales con la soja y el algod�n a nivel de peque�os productores proponiendo el procesamiento industrial en el �rea rural.

Simult�neamente a la modernizaci�n del sector agr�cola, se debe promover la industrializaci�n de los productos primarios y disminuir paulatinamente la exportaci�n de productos en estado primario o semielaborado de los sectores agropecuarios y maderero, mediante el incentivo a la formaci�n, modernizaci�n y/o ampliaci�n de empresas procesadores como la de fibra de algod�n, la madera, el cuero, la soja, la ca�a de az�car, la carne y otros productos agropecuarios en cuya producci�n el pa�s cuenta con ventajas comparativas, que permita expandir y diversificar la oferta de productos industriales explotables orientada hacia el MERCOSUR y los mercados internacionales.

2.3.5.7. Actividades agroindustriales con mayores posibilidades de desarrollo en el pa�s

Considerando los objetivos del desarrollo industrial, la inserci�n del pa�s en el contexto del comercio internacional, los obst�culos del desarrollo industrial y los recursos disponibles, b�sicamente recursos naturales y humanos con ventajas relativas, el modelo de desarrollo industrial del Paraguay, se debe centrar prioritariamente en la expansi�n de las actividades agroindustriales, utilizando materias primas nacionales como insumo principal, que es donde se presentan las mayores posibilidades a corto y mediano plazo.

Las materias primas con mayores posibilidades de industrializaci�n en el pa�s son:

1. Algod�n

2. Semillas oleaginosas: saja, girasol, t�rtago, tunga, man�, algod�n.

3. Aceites esenciales y derivados

4. Maderas - Reforestaci�n

5. Carne de animales: vacunos, porcinos y aves

6. Semillas de cereales: trigo, ma�z, sorgo, arroz

7. Ca�a de az�car

8. Yerba mate, ka�-hee

9. Cueros en general

10. Frutas y hortalizas

11. Leche

12. Mandioca

Ministerio de agricultura y ganaderia servicio de extension acricola y ganadera - division de organizacion de productores registro de orcanizacion social a�o 1992

Continuaci�n


Indice - Precedente - Siguiente