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Las fuerzas que impulsan la mejora de los sistemas de mercadeo de ganado y carne en el mundo en desarrollo son el aumento de los ingresos y la urbanizaci�n.
En casi todos los pa�ses en desarrollo, la carne tiene gran elasticidad de demanda en funci�n del ingreso de modo que, cuando �ste aumenta, una proporci�n relativamente grande del ingreso adicional se destina a la carne, en comparaci�n con otros alimentos. En 1974, se estimaba que la poblaci�n de la Rep�blica Isl�mica del Ir�n crec�a a raz�n del 2,9 por ciento anual y que los ingresos personales disponibles lo hac�an al 5 por ciento. En esas circunstancias, el crecimiento de la demanda para las carnes rojas se pronostic� en 9 por ciento anual, siempre que los precios se mantuvieran constantes. Al desplazarse la poblaci�n de las zonas rurales hacia las ciudades, pasan a depender de los canales comerciales para sus suministros alimentarios. Por lo tanto, la urbanizaci�n ejerce un impacto en la demanda comercial de carne aun cuando sea muy modesto el aumento de los ingresos del consumidor. En Dares-Salaam, por ejemplo, la poblaci�n aumenta a raz�n del 8 por ciento anual; esto supone que la demanda del mercado se duplicar� al cabo de 9 anos, aun cuando se mantengan est�ticos los ingresos.
El aumento de los ingresos y un mercado creciente son los elementos que fomentan de forma m�s perentoria los cambios en un sistema de mercadeo. El clima para nuevas inversiones y el estudio de nuevos procedimientos t�cnicos y formas organizativas se presenta favorable. Una mayor apreciaci�n de la calidad, variedad y servicios complementarios hace rentable atender esas necesidades adicionales. Pero en los pa�ses en desarrollo es arriesgado suponer que este fen�meno se verifique en gran escala, ano cuando la demanda de ultramar est� en aumento. Dos factores pueden impedirlo:
En muchos pa�ses en desarrollo la ense�anza religiosa tiene una relaci�n muy importante con la demanda de carne. La mitad de la poblaci�n de la India no come carne por su creencia religiosa. Los musulmanes no comen carne de cerdo y exigen que otros animales sean sacrificados seg�n el sistema halal tradicional. Las solemnidades y fiestas religiosas introducen grandes factores estacionales en la demanda. Durante los largos per�odos de ayuno religioso, los cristianos de Etiop�a no comen carne. En muchas colectividades musulmanas, la fiesta del Id es un punto culminante para el mercadeo de ganado ovino y caprino. La mayor�a de las familias tratan de comprar un animal en esa ocasi�n y para satisfacer esta demanda se traen reba�os de largas distancias.
Las variaciones estacionales en la demanda de carne pueden tambi�n ser una consecuencia importante de variaciones en los ingresos. En zonas de Etiop�a y del norte de Nigeria, las compras de carne sol�an aumentar considerablemente cada a�o cuando se vend�an las cosechas de caf� y cacahuete. En la mayor�a de los paises se produce un aumento brusco en la demanda comercial de ganado durante la �poca de fiestas. Incluso la concentraci�n del consumo de carne en los fines de semana se refleja en el sistema cotidiano de sacrificios de ganado y distribuci�n de carne.
En muchas partes del mundo, incide en los m�todos de comercializaci�n la preferencia por la carne de animales reci�n sacrificados. Esta preferencia es marcada en muchas colectividades africanas y del Cercano Oriente, pero no se limita a ellas. Los b�falos se env�an vivos de Tailandia a Hong Kong porque la carne fresca obtiene una prima en el precio del 30 por ciento respecto de la carne transportada en forma refrigerada.
Ubicaci�n de los mataderos. Una de las cuestiones principales en los programas de mejoras del mercadeo de ganado ha sido si los sacrificios deb�an efectuarse en el centro donde se consume o en la zona donde se produce. Antes habla poca opci�n. Los animales deb�an ser sacrificados cerca del lugar de consumo; de lo contrario, la carne se deterioraba antes de que se pudiera vender. Con la llegada de las c�maras de refrigeraci�n, la carne puede transportarse ahora a grandes distancias. El acceso a esta alternativa t�cnica y su amplio empleo en los paises desarrollados ha hecho que muchos organismos de asistencia t�cnica la recomienden tambi�n para los paises en desarrollo. Dichos organismos han observado con atenci�n los largos viajes a pie que tienen que hacer los animales, la consiguiente p�rdida de peso y las deficientes condiciones en que muchas veces se maneja a los animales, tanto en ruta como a su llegada a destino.
El transporte de la carne suele ser m�s econ�mico donde hay buenas comunicaciones por carretera o ferrocarril, cuando puede organizarse una buena secuencia en su manipulaci�n y cuando el mercado acepta la carne refrigerada. En los paises desarrollados, se observa la tendencia a no matar el ganado en los mataderos municipales sino m�s bien sacrificarlo en las zonas de producci�n, con lo que el transporte de la carne refrigerada reemplaza en buena parte al transporte de animales vivos. Esta tendencia va asociada al empleo de t�cnicas modernas, especialmente una cadena de fr�o constante, con almacenamiento y transporte refrigerados desde el matadero al consumidor. En Am�rica del Norte y Europa occidental, este m�todo est� muy avanzado y los mataderos municipales ya no gozan del predominio que ten�an hace 30 a�os. Tambi�n sucede as� ahora en Am�rica Latina, despu�s de duras luchas con intereses mayoristas y sindicales en varias ciudades. Con frecuencia, estos grupos de intereses est�n respaldados por las administraciones municipales que se muestran reacias a perder los ingresos de las tasas cobradas en un matadero municipal, que tiene el monopolio de los suministros c�rnicos a la ciudad. Este monopolio se basa muchas veces en la necesidad de inspecci�n municipal veterinaria de la carne antes de su entrega a la venta para consumo humano. Durante muchos a�os, una alianza entre mayoristas y el sindicato de transportistas de carne en Roma usaba este argumento para impedir la entrega directa, a los establecimientos minoristas, de la carne procedente de mataderos situados fuera de la ciudad, por higi�nica que fuese y bien inspeccionada que estuviese.
En los pa�ses en desarrollo' en cambio? la construcci�n de mataderos en las zonas productoras muchas veces resulta prematura? debido a los factores siguientes:
Los costos de capital y de explotaci�n de los veh�culos refrigerados para el transporte de la carne deben compararse con los costos de los veh�culos para el transporte de ganado. El costo de una camioneta refrigerada para carne suele duplicar con creces el de un cami�n para ganado de igual capacidad de carga. Los gastos de mantenimiento, explotaci�n y seguros son tambi�n superiores? especialmente si las condiciones de las carreteras son malas. Por �ltimo? probablemente sea m�s dif�cil organizar las cargas de vuelta para las camionetas refrigeradas de carne que para los camiones de uso general empleados a menudo para el transporte de ganado.
As�, por ejemplo, en Accra, las partes comestibles que no son de la canal representan una sexta parte del valor total de un novillo. Resulta dif�cil proveer al transporte y mantenimiento de los despojos en las condiciones que requieren los mercados tradicionales cuando se sacrifica la res en otra parte del pa�s. Si no se pueden vender frescos en los principales centros de consumo, tal vez haya que venderlos a menor precio; con lo que una parte muy importante del valor potencial de mercado del animal se perder�a.
Deben considerarse primero estas importantes cuestiones (v�ase el Cuadro 6.1, que ilustra el c�lculo). Un estudio de viabilidad puede luego indicar los respectivos costos de construcci�n y funcionamiento de los mataderos en una zona productora o consumidora? comprendido el acceso a servicios m�s baratos de electricidad y de otro tipo cerca de las ciudades.
Siempre hay que tener en cuenta la capacidad que tienen los medios ya establecidos de resistir a los cambios. Cerca de Islamabad se construy� en 1969, por un costo de I mill�n de d�lares, un matadero industrial bien provisto de c�maras frigor�ficas? instalaciones para la elaboraci�n de subproductos? etc. Se cre� una empresa para la explotaci�n y los carniceros del lugar deb�an llevar al matadero todas las reses destinadas al consumo en Islamabad y Rawalpindi. Se negaron a hacerlo aun cuando los viejos mataderos municipales hab�an cerrado. Para 1974 se habla logrado que algunos de los carniceros utilizacen la nueva instalaci�n, pero esto fue posible s�lo permiti�ndoles matar las reses seg�n su propio sistema. La mayor parte del equipo de matadero segu� a sin utilizarse. Otros carniceros sacrificaban ganado en instalaciones sin permiso, ubicadas en diversas partes de la circunscripci�n municipal.
CUADRO 6.1 Costos y m�rgenes comparativos, exportaci�n de ganado vivo y de canales desde Gao (Mal�) a Accra/Kumasi, Ghana
| Animales vivos | d�lares | Canales | d�lares |
| Precio de venta en Kumasi | 163 | Precio de venta en Accra | 189 |
| Menos derechos de importaci�n en Ghana | 23 | Cuero y subproductos vendidos en el lugar | 3 |
| Valor neto de venta | 140 | Menos derechos de importaci�n en Ghana | 49 |
| Costos | Valor neto de venta | 143 | |
| Precio pagado al ganadero | 69 | ||
| Comisi�n de compra | 3 | Costos | |
| Vacunaci�n | 1 | Precio pagado al ganadero | 69 |
| Impuesto de exportaci�n | 3 | Matanza y almacenamiento | 10 |
| Comisi�n para el traslado | 8 | en c�mara frigor�fica | |
| Transporte en Ghana | 11 | Transporte al aeropuerto | 2 |
| Derechos de tr�nsito (Alto Volta) | 2 | Flete a�reo | 51 |
| Tasas veterinarias en Ghana | 1 | P�rdida de peso | 2 |
| P�rdida de peso del 5% | 6 | Costos de venta en Accra | 1 |
| Otros costos en Ghana | 6 | ||
| Costos totales | 110 | Costo total | 135 |
| Rendimiento neto | 30 | Rendimiento neto | 8 |
Un nuevo matadero debe funcionar como parte integrante de todo el sistema de mercadeo de ganado y carne. En un pa�s en desarrollo, el matadero es con frecuencia el principal elemento moderno en un sistema de mercadeo por lo dem�s tradicional. No puede tener �xito al menos que sus actividades guarden la debida relaci�n con lo que sucede antes y despu�s de �l en la cadena comercial. Lamentablemente a veces se han adoptado decisiones importantes sobre inversiones en instalaciones con miras a obtener algunos beneficios pol�ticos a breve t�rmino, antes que beneficios econ�micos a largo plazo, y sin la participaci�n de los usuarios. Algunos paises est�n pagando un elevado precio por instalaciones que son demasiado grandes, est�n mal dise�adas o mal situadas.
Canales de mercadeo. Cuando la distancia entre los puntos de producci�n y de consumo es peque�a, el canal de comercializaci�n es en correspondencia sencillo. Los carniceros compran a los productores animales vivos en la explotaci�n o en el mercado local. Los sacrifican y preparan en un matadero local y venden la carne en un puesto del mercado o en un establecimiento minorista.
Sin embargo, en muchas partes del mundo, peque�os productores diseminados se dedican a la cr�a de ganado vacuno, ovino y caprino, o bien en extensos pastizales, muchas veces con car�cter trashumante, y la carne se consume en los centros urbanos a cientos de kil�metros de distancia. Despu�s de su compra al productor, hay que mantener, alimentar y dar de beber al ganado hasta que llegue a su destino final despu�s de varios d�as (o incluso semanas). Luego se sacrifican en un matadero municipal y la carne se vende a los minoristas, muchas veces a cr�dito. La integraci�n de todas estas operaciones en un sistema que funcione bien y satisfaga las necesidades de productores y consumidores se ha ido desarrollando a lo largo de muchos a�os. De ordinario el sistema est� dirigido por unos pocos grandes mayoristas. Pueden basarse en los principales centros de consumo, pero a veces proceden de las zonas ganaderas y tienen all� fuertes v�nculos familiares. Como la adopci�n de decisiones est� concentrada y los riesgos de venta son relativamente bajos -junto con los costos de la mano de obra-, un canal comercial de este tipo puede funcionar con un margen bastante bajo. En una encuesta de la FAO sobre m�rgenes comerciales, para productos procedentes de 100-200 kil�metros de una capital resultaba que los ganaderos de los pa�ses asi�ticos recib�an del 70-80 por ciento del precio abonado por los consumidores. Con todo, los productores muchas veces creen que carecen de informaci�n y de poder negociador en sus tratos con los tratantes de ganado. Tienen la impresi�n de que unos pocos mayoristas constituyen un c�rculo que controla el mercado. Los consumidores son sensibles a los aumentos bruscos de los precios de la carne en respuesta a los ciclos de producci�n, respecto de lo cual se hallan poco informados. Por consiguiente, muchos gobiernos sufren presiones para fijar los precios y/o modificar la estructura del mercado.
El principal canal alternativo es el que se organiza en torno a una empresa que compra ganado, lo sacrifica en sus instalaciones y despacha las reses, d�ndole a las diversas partes su salida m�s remunerativa. Las compras al por mayor, por cuartos o por cortes individuales, permiten una flexibilidad mayor para satisfacer la demanda de consumo que la venta de animales o canales completas. Los minoristas pueden comprar los cortes que sus clientes prefieren. Las partes restantes se venden a los clientes de carne elaborada (v�ase la Figura 2).
Figura 2. Canales de mercadeo de ganado y carne.
En el mundo en desarrollo, este tipo de empresas ha sido creado fundamentalmente por firmas internacionales, como Liebig y Vestey, con miras a los mercados de exportaci�n. Para mantener una calidad constante y el suministro necesario para sus redes de distribuci�n en los paises importadores y cumplir al mismo tiempo sus requisitos sanitarios, estas empresas tratan de tener un control directo sobre la compra, manipulaci�n, elaboraci�n y transporte. Por lo general, suministran carne fresca al mercado interno para el consumo urbano y exportan la carne refrigerada, congelada o enlatada seg�n las exigencias de los mercados y los medios de transporte de que disponen. Los mercados norteamericanos y europeos suelen estar abiertos a la carne no elaborada, que procede �nicamente de zonas libres de la fiebre aftosa. De lo contrario, para que las carnes puedan entrar tienen que estar cocidas.
Empresas de car�cter p�blico de este tipo son las Comisiones de la carne en Kenya y Botswana. Tambi�n se han establecido asociaciones p�blicas para la comercializaci�n de la carne en pa�ses donde los suministros internos no bastan para cubrir las necesidades de consumo, con objeto de asegurar el abastecimiento a nivel minorista a precios aceptables. Esta es la funci�n que tiene en Turqu�a la Et ve Balik (organismo que se ocupa de la carne y el pescado). En Egipto, las cooperativas minoristas de consumidores y algunas entidades p�blicas son abastecidas por la Organizaci�n general de productos l�cteos y c�rnicos a precios bastante inferiores a los vigentes en el mercado libre; ahora bien, esto supone una subvenci�n, y s�lo atiende a sectores limitados de la comunidad.
Sobre todo en el mercadeo de carne y ganado, es indispensable que la gesti�n de una empresa est� en condiciones de adoptar sus propias decisiones sobre operaciones corrientes y que est� defendida de interferencias y presiones externas, incluidas las relativas a precios. De la experiencia parecer�a que las peque�as empresas con intensa mano de obra gozan de ventajas competitivas en la compra de ganado a los peque�os productores y en la venta al por menor de carne a clientes de bajos ingresos. Esto se debe a las caracter�sticas de flexibilidad en los procedimientos, el estrecho control de su gesti�n y la toma de decisiones inmediatas. Este enfoque contribuye a explicar las deficiencias caracter�sticas de las empresas p�blicas en materia de mercadeo: lenta respuesta a cambios en las condiciones locales, y procedimientos burocr�ticos; que se observan especialmente en las actividades de compra primaria de ganado y venta minorista de carne.
Mejoras y m�rgenes de mercadeo. La eficacia del mercadeo est� relacionada no s�lo a los costos, sino tambi�n a la naturaleza y calidad de los servicios que se presten. El margen de mercadeo para la carne vendida por lotes o piezas en un puesto de mercado al aire libre puede ser s�lo de un 20 por ciento. El margen sobre los cortes seleccionados y refrigerados que se venden empaquctados al por menor en un supermercado puede llegar al 40 por ciento. Si los consumidores que pueden y desean pagar el tipo de servicio que les proporciona el supermercado son suficientes, entonces la prestaci�n de ese servicio aumenta la eficacia del mercadeo. Desde luego, esto no significa que el canal m�s sencillo y de costo inferior deba desaparecer, en tanto haya consumidores que deseen comprar en �l.
CUADRO 6.2 Costos y m�rgenes de mercadeo del ganado y la carne, en Lima,1972
| Vacuno primera calidad (res de 325 kg = canal de 162kg) | Ovino primera calidad (res de 36 kg = canal de 14kg) d�lares | Porcino primera calidad (res de 93 kg = canal de 70kg) | |
| Precio neto al productor | 167,97 | 13,18 | 55,27 |
| Transporte al matadero y otros costos | 8,58 | 1,81 | 1,55 |
| Derechos de matadero | 6,97 | 0,44 | 1,87 |
| Comisiones | 1,55 | 0,31 | 1,03 |
| Beneficio del comerciante/mayorista | 3,07 | 0,85 | 4,47 |
| Margen total al por mayor | 20,17 | 3,41 | 8,92 |
| Valor total al por mayor (precio neto al productor | |||
| y margen total de venta al por mayor) | 188,13 | 16,59 | 64,19 |
| Carne en canal | 165,38 | 13,75 | 61,49 |
| Despojos | 12,53 | 1,29 | 2,70 |
| Piel o cuero | 10,22 | 1,55 | - |
| Costo de la carne en canal al por menor | 165,38 | 13,75 | 61,49 |
| Margen de la carne al por menor | 55,12 | 2,61 | 8,27 |
| Valor de la carne al pormenor | 220,50 | 16,36 | 69,76 |
| Costo de los despojos al por menor | 12,53 | 1,29 | 2,70 |
| Margen de los despojos al por menor | 12,53 | 1,29 | 0,90 |
| Valor de los despojos al por menor | 25,06 | 2,58 | 3,60 |
| Valor final del producto (carne de canal, despojos y piel o cuero) | 255,78 | 20,49 | 73,36 |
Porcentaje |
|||
| Parte correspondiente al productor | 66 | 64 | 75 |
| Margen de mercadeo al por mayor | 8 | 17 | 12 |
| Margen de mercadeo al por menor | 26 | 19 | 13 |
CUADRO 6.3 Determinaci�n del valor en canal partiendo de los precios de la carne al por menor
| Parte de la canal | Proporci�n respecto del peso total de la canal | Precio al por menor por kg al | Porcentaje de la canal x precio por menor |
| porcentaje | d�lares |
||
| Cabeza | 8,03 | 0,28 | 2,25 |
| Pescuezo | 4,06 | 0,38 | 1,54 |
| Pies | 2,61 | - | - |
| Patas | 19,95 | 1,32 | 26,33 |
| Chuleta | 5,31 | 1,27 | 6,74 |
| Lomo | 8,03 | 1,32 | 1 0,60 |
| Espalda | 16,58 | 1,13 | 18,74 |
| Falda | 11,10 | 0,76 | 8,44 |
| H�gado | 3,48 | 1,23 | 4,28 |
| Grasa, par separado | 15,49 | 0,19 | 2,94 |
| Grasa, en carne | 3,87 | 1,13 | 4,37 |
| P�rdida de peso | 1,49 | - | - |
| 100,00 | 86,23 | ||
Precio medio al por menor por kg de peso en canal: 86,23 � 100 = 0,86 d�lares.
As� pues, las mejoras relativas al mercadeo constituyen una combinaci�n de medidas para reducir los costos y medidas para modificar y ampliar los servicios con un costo aceptable. El que los costos sean realmente aceptables depende en �ltima instancia de la disposici�n de los consumidores a pagar por los nuevos servicios. Si �stos suponen un aumento neto en la satisfacci�n del consumidor sin perjudicar los intereses del productor, constituyen una mejora del mercadeo.
En materia de inversiones y programas de mejoras, el conocimiento preciso de los precios corrientes y los m�rgenes de mercadeo, constituye un requisito fundamental, todo ello adem�s complementado por una estimaci�n de los servicios que se presten. En el Cuadro 6.2 se indican los m�rgenes medios relativos a la comercializaci�n del ganado y la carne, para vacunos, ovinos y porcinos, practicados en Lima en 1972.
Los precios en canal pueden corresponderse con los que se aplican a la venta al por menor de la carne, ponderando los precios de las diversas partes de la canal. Se ilustra este procedimiento en el Cuadro 6.3, vali�ndose de la experiencia en Chipre con el ganado porcino. Los porcentajes aplicables a otros animales y condiciones deben investigarse localmente.
Las mejoras de la comercializaci�n del ganado y la carne requieren por lo general centrarse en cuestiones concretas m�s bien que en juicios generales respecto del sistema. A continuaci�n figura un elenco de puntos que pueden tenerse en cuenta para un programa pr�ctico.